A 16 días de que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciara el paro nacional de labores en protesta por la implementación de la reforma educativa y exigiendo entablar una mesa de diálogo con el gobierno federal, en el estado de Chiapas el magisterio disidente tomó gasolineras en Tuxtla Gutiérrez para regalar el combustible a la ciudadanía.

De igual forma, maestros adheridos a la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) bloquearon el acceso al Instituto Estatal de Educación Pública en Oaxaca.

Mientras que en Chilpancingo, Guerrero, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) arribaron al inmueble de la subsecretaría de Educación Básica, donde hicieron algunas pintas en su interior y destruyeron algunos muebles.

A pesar de que por dos semanas el magisterio disidente en al menos estas tres entidades, además de la Ciudad de México, ha sostenido el paro, sus manifestaciones y el reiterado llamado al gobierno federal al diálogo, el secretario de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño Mayer, insiste en minimizar la movilización docente y condicionar el encuentro una vez que acepten la reforma educativa.

Desde el 15 de mayo el magisterio disidente mantiene un plantón permanente en el zócalo de Oaxaca, entidad en la que habrá elecciones el próximo 5 de junio.