Fue un debate pactado cinco días después. La violencia vivida el pasado jueves en Culiacán, Sinaloa, propició la discusión en la tribuna de la Cámara de Diputados.

Panistas y priistas lanzaron fuertes críticas al presidente Andrés Manuel López Obrador por decidir dejar ir al narcotraficante Ovidio Guzmán López, hijo menor del Chapo, para evitar el derramamiento de más sangre y proteger a los culiacanenses.

Dos oradores, por cada una de las ocho fuerzas políticas representadas en San Lázaro, hablaron.

La panista Dulce García consideró que “ya estuvo bueno” y fue a más: “basta de improvisación y de discursos. Si no pueden con el encargo, renuncien.

“A México le urge tener un presidente de la República”, se mofó, y despidió con la máxima repetida por López Obrador: “Al margen de la ley, nada, y por encima de la ley, nadie”.

Más tardó en bajar de la tribuna que la respuesta a sus críticas en llegar.

La sinaloense Nancy Santiago Marcos (Morena) recordó que el expresidente Felipe Calderón Hinojosa inició la guerra contra el narcotráfico, imperando en su sexenio la violencia, no la vida de los mexicanos.

Según cifras de la organización civil México Evalúa, dijo, durante el mandato calderonista, Sinaloa fue equiparado como territorio bélico porque 8,931 personas fueron asesinadas en aquella entidad federativa.

Lo sucedido en Culiacán sacó a la luz lo que durante años y décadas se cultivó desde las altas cúpulas del poder, disparó la culiacanense, asesorada antes por su correligionaria y experimentada legisladora Dolores Padierna, quien bajó de su lugar de vicepresidenta de la Mesa Directiva y habló con ella.

Hoy, dijo, los funcionarios del PRI y PAN se sorprenden por algo que ellos mismos, durante sus gobiernos y de diferentes formas, dejaron crecer.

“Se olvidan de que en total impunidad permitieron que el narcotráfico tuviera presencia en al menos 60% del territorio nacional. También dejan pasar el crimen organizado, a su sombra y conveniencia”, añadió.

Antes, el priista Héctor Yunes Landa había referido que hay quienes, a escasos 10 meses del actual gobierno federal, ya hablan de un Estado fallido.

Y explicó qué significa esa expresión: que quienes ejercen la violencia se imponen sobre quienes tienen el deber de hacer cumplir la ley, que cuando la ley se deja de aplicar se empodera la violencia y que es la expresión del Estado que permite que lo peor de la sociedad gane la partida.

La respuesta de Nancy Santiago Marcos lo alcanzó. El PRI, expresó la morenista, decidió negociar con el narcotráfico, que se apropió del país.

En el mandato del expresidente Enrique Peña Nieto, machacó, las detenciones de los capos se pactaban.

“El gobierno pasado entregó (...) a los jóvenes sinaloenses. Los mismos que hace cinco días prendieron fuego a Culiacán”.

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