Corrupción, sobrepoblación, enfrentamiento entre bandas rivales, un sistema de contención más que de rehabilitación sin métodos de penalización apropiados para los perfiles criminales y la falta de inversión tanto pública como privada aprisionan al sistema carcelario mexicano. Tal como si se tratara de un recluso más, expertos aseguran que su única salida está en romper el ciclo vicioso en que se encuentra inmerso y coinciden en que uno de los puntos de quiebre es la contratación de personas con antecedentes criminales por parte de los empresarios.

La Iniciativa Privada (IP) debe tomar un rol activo en la problemática penitencia, tratando de darles trabajo a quienes salen de las cárceles. Cada año dejan la cárcel 40,000 internos, el porcentaje que consigue empleo es mínimo y una condición necesaria para que la rehabilitación en prisión sea efectiva es que cuando el interno salga obtenga un trabajo , aseguró Mayer Zaga, presidente del Consejo Empresarial para la Reinserción Social (Ceres).

El también empresario consideró que hay que terminar con la desconfianza y estigmatización que existe al interior de las empresas hacia este sector de la población y destacó que la mitad de los internos están presos por delitos de menos de 6,000 pesos.

El Pacto Mundial en México -organización respaldada por las Naciones Unidas que aglutina a empresas que cumplen estándares laborales, de derechos humanos, medio ambiente y anticorrupción-, considera que la situación por la que atraviesa el sistema carcelario evidencia la importancia de abordar la problemática desde lo que puede hacer el ámbito privado.

La situación que vivimos hace necesario que nos preguntemos por casos específicos de empresas que tengan una política de contratación para personas con antecedentes penales, nos obliga desde ya a tener el tema en el radar , mencionó Rodolfo Sagahón, coordinador del Pacto Mundial en México.

De acuerdo con el documento Estadísticas del Sistema Penitenciario Federal, del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad Pública federal, fechado en diciembre del 2011, hay 230,943 presos en 418 centros penitenciarios en el país; estas prisiones tienen una capacidad para 187,752 internos, lo que significa una sobrepoblación de 43,191 reclusos, es decir, de 23 por ciento.

Información de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal reporta que la reincidencia sólo en la capital del país es de alrededor de 30 por ciento.

El Ceres es un caso empresarial exitoso en emplear internos y contratarlos una vez cumplida su condena.

Nuevos centros penitenciarios

Oportunidad recluida

La experiencia de las entre 10 y 12 empresas aliadas del Ceres es un ejemplo del éxito que se obtiene cuando logra vincularse al delincuente con un empleo. El Consejo promueve entre las empresas el trabajo remunerado de los internos y la colocación laboral de éstos una vez en libertad. Las compañías interesadas se encargan de adecuar talleres en prisiones federales y estatales -en cumplimiento con los requisitos de las autoridades competentes, para capacitar a los internos y pagarles por su mano de obra entre uno y tres salarios mínimos. Además se comprometen a emplear a los reclusos una vez que cumplan su condena.

Zaga Galante anticipa entrar con este esquema, en alianza con empresarios y el gobierno, a los ocho nuevos centros penitenciarios que anunció hace unos días la Federación para este año, entre los que -se entiende- estarán los seis adjudicados a la IP privada bajo el modelo de Asociaciones Público-Privadas.

EN CIFRAS

230,943 reclusos hay en los penales del país.

40,000 internos dejan la cárcel cada año.

23% es la sobrepoblación que existe en el sistema carcelario.

30% es la reincidencia en el DF.

10 empresas contratan internos en alianza con el Ceres.

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