Expertos consideraron que la consulta ciudadana ha sido un ejercicio característico de la carrera política del presidente Andrés Manuel López Obrador, y que ha usado sólo para ratificar sus decisiones en torno a los proyectos que le interesan.

El próximo año se realizará el proceso electoral más grande hasta ahora en México, en el cual se renovarán autoridades municipales, estatales y a nivel federal y, del mismo modo, se llevará a cabo la consulta popular sobre enjuiciar a expresidentes por presunta corrupción.

Entrevistado por El Economista, el experto en temas legislativos, Fernando Dworak, recordó que durante su administración como jefe de Gobierno del Distrito Federal, López Obrador impulsó una consulta ciudadana para preguntar a las y los capitalinos sobre la construcción del segundo piso del Periférico, y como presidente electo decidió consultar a la ciudadanía sobre la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

“A un gobierno como el de López Obrador le interesa la democracia participativa, no como un ejercicio de consulta ciudadana ni de rendición de cuentas, sino para movilizar al electorado en torno a temas que al gobierno le interesan previamente.

“Consultó a la ciudadanía sobre la construcción del segundo piso del Periférico en la que participó menos de 10% y aún así la consideró vinculante para ratificar su interés por su obra emblema”, recordó.

Consideró que la consulta popular sobre enjuiciar a expresidentes no tiene razón de ser, ya que al presidente sólo le interesa generar confusión sobre los comicios del próximo año.

“Si ambos temas se traslapan, lo que va a suceder es que a la gente le importará más su enojo contra los expresidentes, que los temas que se van a votar realmente, como la renovación de poderes locales y la Cámara de Diputados.

“Para el presidente es muy importante tratar de contaminar las elecciones con un tema que a él le interesa, para mí así es la manera en que se puede leer la intención de López Obrador”, dijo.

Por su parte, el profesor de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, Gustavo López, resaltó que en el diseño de las consultas populares se espera un entorno de discusión lo más imparcial posible sobre un tema que es considerado de central importancia.

Indicó que si bien la consulta popular no es un proceso electoral —aunque ésta sea realizada por el Instituto Nacional Electoral (INE)—, no se debe influir en la opinión de las y los participantes.

“Definitivamente el presidente debe abstenerse de hacer comentarios al respecto, porque el motivo de las consultas populares es someter a la consideración de la ciudadanía temas relevantes, y si el presidente interfiere en ello, está violentando ese derecho para discutir”, opinó el académico.

marisol.velazquez@eleconomista.mx