En el 2016, nuestro país atravesó por una coyuntura crítica en materia de derechos humanos, que se manifestó en uso excesivo de la fuerza, actos de tortura, ataques a la libertad de expresión, detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales, mientras que la confianza de los ciudadanos en las instituciones se debilitó ante la impunidad, la corrupción, la indiferencia y la ineficacia de autoridades.

Así lo aseguró el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, al presentar su informe anual de labores ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

En el 2016 México atravesó por una coyuntura crítica de derechos humanos: inseguridad, violencia, desigualdad, pobreza y exclusión, así como la debilidad del Estado de derecho y falta de un acceso real a la justicia. Esta situación desafió la capacidad y vigencia de las instituciones, generando dudas sobre la pertinencia de nuestro sistema democrático y la necesidad misma de proteger los derechos fundamentales.

Asimismo, generó un sentimiento de inconformidad y descontento en la sociedad, contra las autoridades e instituciones que se han manifestado en la respuesta dada a diversas medidas económicas anunciadas en fecha reciente (gasolinazo) , aseveró.

González Pérez, quien acusó ante los legisladores que hay un desdén por parte de todas las autoridades hacia el ombudsman nacional, y al trabajo de la CNDH y de lo que propone, afirmó que en el 2016 hubo actos contrarios a la dignidad humana, como detenciones y ejecuciones arbitrarias, restricciones a la libertad de tránsito y tortura. Incluso, comentó, la ciudadanía percibió como mejores actos de justicia los linchamientos de presuntos delincuentes que ocurrieron en el estado de México, Puebla y Ciudad de México.

Durante el 2016 nuestras instituciones fueron severamente cuestionadas por factores como la falta de rendición de cuentas, la impunidad, los conflictos de intereses, así como por la existencia de violaciones graves a derechos humanos, en las cuales se advirtió un entramado de corrupción , lo que quedó también evidenciado, dijo, en el informe que presentó el martes el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de Derechos Humanos, Michel Forst.

Advirtió que esos hechos cuestionan el cumplimiento de la reforma constitucional del 2011 en materia de derechos humanos, porque mientras las autoridades no cumplan con sus contenidos, esto puede quedar en letra muerta .

Destacó que la CNDH hizo en el 2016 diversos llamados, excitativas y recomendaciones para la erradicación de prácticas y conductas para superar la tortura, ejecuciones arbitrarias y la desaparición forzada sin que se cumplan a cabalidad por parte de las autoridades.

Lo anterior cuestiona que los derechos humanos efectivamente se hayan puesto como eje de todo acto de autoridad y si la totalidad de los servidores públicos realmente están capacitados y han asumido el respeto a la dignidad humana como parámetro para el ejercicio de sus atribuciones , refirió.

El ombudsman comentó que el caso del menor que disparó en un colegio de Monterrey, Nuevo León, contra sus compañeros y maestra, revela que los gobiernos y el Legislativo deben trabajar para prevenir el acoso escolar, problemas de depresión y una regulación más estricta para la posesión de armas. Incluso, aprovechó para criticar a los legisladores que el año pasado propusieron que los ciudadanos se armaran para defensa personal.

En el ámbito legislativo se presentaron iniciativas que sentaban las bases para propiciar la práctica de venganza privada, al promover que la sociedad tuviera acceso más libre a la posesión de armas de fuego, lo cual además de depositar implícitamente en la ciudadanía la responsabilidad de su propia seguridad, contribuiría a generar un entorno para otros hechos de violencia , opinó.

Por todo ello, el ombudsman nacional demandó a las autoridades de los tres niveles de gobierno y los tres Poderes: Es preciso recuperar la justicia, el respeto, el cumplimiento de la ley, la solidaridad, la educación, el trabajo, la inclusión y el desarrollo. Tenemos derecho a vivir en un entorno de paz .

[email protected]