El reto del Colegio de Bachilleres es recuperar la capacidad de innovación, que logró cuando fue creado, y que se convierta en una escuela ícono en la ciudad de México, señaló su directora general, Sylvia B. Ortega Salazar.

En entrevista, tras recibir su nombramiento del secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, la extitular de la Universidad Pedagógica Nacional dijo que en Bachilleres tiene tres objetivos que son: la profesionalización de los maestros y el bienestar de los alumnos (infraestructura, contextos cálidos, sanos, seguros y vinculados).

Además infraestructura de cómputo y medios para que "estos estudiantes del siglo XXI, cosmopolitas, futuros ciudadanos sofisticados del mundo, tengan la conexión que se requiere para ser realmente plenos y productivos", planteó.

Sobre la alta deserción en este nivel de estudios, Ortega Salazar se refirió al hecho de que el Distrito Federal tiene una de las más altas tasas de abandono del país, lo que significa que no tiene que ver con falta de acceso o cobertura.

"Tiene que ver con otros temas. No estamos entendiendo al grupo 15-19, que es el más grande que ha habido históricamente y que va a haber. No se va a repetir este tamaño de estas generaciones".

En opinión de Ortega Salazar, "tiene que ver con la falta de pertinencia de las escuelas como las conocemos, con la manera en cómo los docentes se aproximan a su práctica y a la conducción de adolescentes que tienen capacidades que nosotros no tenemos ni vamos a tener".

Expresó: "es cierto, son adolescentes, tienen zonas de inmadurez que podemos conducir, pero aquí, o hacemos un cambio pedagógico e innovamos las prácticas de enseñar o aprender o van a seguir desertando".

mac