La estructura de los cárteles en México cambió y se volvió menos jerárquica; las células armadas se volvieron más autónomas en cuanto a sus finanzas y en la toma de decisiones, alertó la agencia de investigación criminal InSight Crime.

“A su vez, esto les permitió expandir sus actividades, de modo que ya no sólo proporcionaban seguridad sino que además, adelantaban sus propias actividades criminales, como extorsionar a las empresas locales y realizar secuestros.

“Los Zetas, por ejemplo, eventualmente se separarían del Cártel del Golfo y se transformarían en uno de los grupos criminales más despiadados de México”, se lee en el informe a cargo de Parker Asmann.

InSight detalló que el grupo armado que presuntamente cometió la masacre contra la familia LeBarón —donde murieron nueve personas, entre ellas seis menores en Sonora—, surgió hace años como parte de la tercerización de la seguridad por parte de los cárteles más dominantes de México.

El ataque no habría sido perpetrado por los poderosos cárteles tradicionales, sino por dos grupos criminales más pequeños: uno conocido como Los Salazar, que está vinculado al Cártel de Sinaloa; y otro llamado La Línea, una facción del Cártel de Juárez con fuerte presencia en el estado de Chihuahua. Éstas comenzaron como pequeñas organizaciones de carácter familiar, redes que finalmente se expandieron, lo que condujo a un aumento de las ganancias y a la militarización de sus actividades de narcotráfico.

En el caso de la familia LeBarón, se explicó, convivía de manera pacífica con Los Salazar en Sonora pese a las amenazas de grupos criminales que datan del 2009. “Básicamente, consistía en que ‘no los molestamos si ustedes no nos molestan a nosotros’”, dijo un miembro de la familia a The Washington Post y que cita InSight Crime.

Sin embargo, meses previos al ataque del 4 de noviembre, hubo rumores sobre una escalada de la guerra territorial. Según The Washington Post, Los Salazar, en Sonora, supuestamente le habían pedido a la familia LeBarón, que vivía en La Mora, que no comprara combustible en el vecino estado de Chihuahua, porque decían que ello favorecía las finanzas de sus rivales de La Línea.

Mientras que La Línea percibió la posible incursión de Los Salazar en Chihuahua como una amenaza directa a sus operaciones y por lo tanto decidió enviar un mensaje violento, según el general Homero Mendoza, jefe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Con el ataque, La Línea les dejó claro a sus rivales, Los Salazar, que ellos eran quienes controlaban la carretera que parte de Sonora, cruza por Chihuahua y llega hasta la frontera con Estados Unidos. Estas rutas son vitales para el contrabando de drogas y migrantes y para otras lucrativas economías criminales, puntualizó la agencia de análisis.

Control de rutas

Por lo que la guerra territorial por el control de rutas clave para el tráfico y el contrabando en los estados de Chihuahua y Sonora, al norte de México, se ha extendido por más de una década. Pero aunque algunos de los llamados “pequeños ejércitos” del país han surgido y desaparecido, la brutal demostración de fuerza por parte de La Línea contra Los Salazar a expensas de la familia LeBarón indica que ellos podrían ser una pieza fundamental de los planes del Cártel de Juárez para recuperar el poder en su antiguo fortín, se alertó.

En otro análisis de InSight realizado por Sukanti Bhave, se indicó que aun cuando el presidente López Obrador prometió no perseguir a los cárteles, ha fijado como prioridad el sometimiento del de Santa Rosa de Lima, por la dependencia de dicha agrupación al robo de combustible o huachicol.

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