A 25 años y medio de haber llegado a la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Antonio Romero Deschamps enfrenta el desconocimiento de su liderazgo de una buena parte de sus 150,000 representados, agrupados en varias organizaciones disidentes que impugnaron su cuarta reelección en el cargo, así como la de los 36 secretarios generales de las secciones de esa organización sindical que le son leales.

De manera paralela, parece haber disminuido considerablemente la influencia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora que es oposición al gobierno federal. Sólo uno de los integrantes de su Comité Ejecutivo Nacional, su secretario tesorero, Manuel Limón Hernández (diputado), tiene un escaño en las bancadas del tricolor en el Congreso de la Unión.

En lo que lleva al frente del sindicato, Romero Deschamps ha sido paralelamente diputado federal en los periodos 1979-1982; 1991-1994, 2000-2003 y senador de la República de 1994 a 2000 y del 2018 al 2024.

El político priista nacido el 17 de enero de 1944 en Tampico, Tamaulipas, fue electo por primera vez el 25 de junio de 1993 en sustitución de Sebastián Guzmán Cabrera, quien estuvo al frente del sindicato a la caída de Joaquín Hernández Galicia, la Quina, en enero de 1989.

Al frente del sindicato petrolero, considerado uno de los más poderosos de América Latina, le ha tocado articular relaciones con los presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Fue reelecto por cuarta ocasión el 11 de diciembre del 2017 para el periodo 2019-2024, aun cuando su periodo anterior culminó hasta diciembre del 2018.

Esa maniobra la hizo para garantizar su permanencia en el poder teniendo el apoyo del gobierno del presidente Peña Nieto. Organizaciones sindicales disidentes impugnaron la toma de nota.

En tanto, el pasado mes de octubre fueron elegidos los secretarios generales de las 36 secciones que integran el sindicato para un periodo de tres años.

Las elecciones también fueron impugnadas por la disidencia que denunció diversas violaciones a los estatutos; sin embargo, el 7 de diciembre pasado, en una reunión con motivo de las fiestas de fin de año, Romero Deschamps repartió lo que dijo que eran las tomas de nota de los líderes seccionales, aunque esa facultad es de la Secretaría del Trabajo. Por eso y la violación a los estatutos la disidencia los desconoció e impugnó el proceso.

Sergio Carlos Morales Quintana, dirigente del Frente Nacional Petrolero, expuso que el estatuto establece que para renovar las dirigencias sindicales seccionales el sindicato debe emitir una convocatoria y dar 20 días para el registro de las planillas que deseen participar; no obstante, en octubre pasado eso no se respetó porque se emitió la convocatoria, se dio un día para el registro y al siguiente se realizaron las votaciones, con lo cual se garantizó que sólo se registrara una planilla por sección, la apoyada por cada una de las dirigencias anteriores.

Explicó que en ese ejercicio sólo participó alrededor de 40% de los sindicalizados, algunos bajo amenaza. Además, se votó por cédula, lo que evita la secrecía de voto.

El líder del frente, fundado en 1991 y que a la fecha tiene alrededor de 80,000 trabajadores todo el país, denunció que en ese sindicato no hay democracia y, en cambio, sí hay presiones a los trabajadores, violaciones al estatuto.

Morales Quintana expresó que Romero Deschamps sólo tiene el apoyo de los 36 comités ejecutivos locales.

Coincidió con María de Lourdes Díaz Cruz, Lula, dirigente del Movimiento Nacional de Transformación Obrera, en que sólo alrededor de 20% de los sindicalizados apoya al ahora exsenador.

Díaz Cruz denunció que en el proceso electoral para renovar las dirigencias seccionales hubo represión y hostigamiento y amenazas que provocaron que algunos trabajadores acudieran a votar a favor de la gente de Romero Deschamps por el miedo a perder su trabajo o ser golpeados.

Por su parte, la senadora de Morena Cecilia Margarita Sánchez García manifestó que es necesario que el sindicato petrolero, como otras organizaciones sindicales, actualice sus estatutos que rigen la forma de elegir a sus representantes, de acuerdo con las leyes nacionales en la materia, así como para estar en consonancia con los tratados internacionales de los que México es parte.

Dijo que en el caso del SNTPRP tiene algunos artículos ambiguos que son utilizados por su dirigencia para perjuicio del trabajador.

“El sindicato ha olvidado el principio de la lucha sindical que es defender los derechos de los trabajadores ante la empresa”.También señaló que hay un artículo que dice que un trabajador que tiene permiso para buscar un puesto público sólo se puede reelegir una vez más y él lleva casi 25 años reeligiéndose.

Red de cacicazgos

Dirigentes disidentes denunciaron que Romero Deschamps mantiene el control de todas las secciones sindicales, mediante una red de cacicazgos que se extienden a lo largo del territorio nacional y de las finanzas sindicales.

Entre los más poderosos y temidos se encuentran Milton González en la sección 13 correspondiente a Cerro Azul, Veracruz, quien, en el pasado proceso electoral, encañonó al disidente Humberto Leyva; Esther Millán de la sección 31 de Coatzacoalcos, a quien se le acusa de mandar a “levantar” a la disidente Gabriela Ramírez, y Jorge Wade en Minatitlán, Veracruz.

También son denunciados como caciques petroleros el ex diputado federal Víctor Manuel Kidnie de la Cruz en la sección 47 de Campeche; Moisés Balderas de la sección 36 de Reynosa, Tamaulipas; Juan Silva de la sección 3 en Altamira, Tamaulipas; Edgar Romero de la sección 1 en Ciudad Madero, y Sergio Lorenzo Quiroz de Poza Rica, Veracruz.

El poder del dinero

Se estima que tan sólo de cuotas sindicales recibe alrededor de 60 millones de pesos mensuales, además de las aportaciones de la empresa para la dirigencia sindical.

De acuerdo con la cláusula 251 del contrato colectivo de trabajo, cuya copia está en la página de Pemex, “el patrón cubrirá al Comité Ejecutivo General la cantidad de 7 millones 865,200 pesos mensuales, para gastos de administración, operación y mantenimiento de sus instalaciones y transporte de sus integrantes”.

Además, establece que “el patrón pagará los salarios y prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos conexos foráneos a 73 funcionarios del Comité Ejecutivo General que incluye asesores sindicales y Consejo General de Vigilancia, 90 integrantes de las comisiones nacionales mixtas señaladas en este contrato, 158 comisionados nacionales y 12 comisionados adscritos directamente a las órdenes del secretario general del STPRM”.

Además también pagará salarios y prestaciones, viáticos, ayuda para transporte y gastos conexos locales a los comisionados así como a los 950 funcionarios sindicales seccionales.

Sergio Carlos Morales, dirigente del Frente Nacional Petrolero, denunció que el Romero Deschamps no ha dado cuenta del dinero del sindicato producto de las cuotas sindicales y las partidas presupuestales asignadas por la empresa, a pesar de que los estatutos establecen que cada año se deben realizar al menos dos asambleas informativas.

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