La recaptura del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Lorea, el Chapo, no resuelve los problemas que dieron cabida a su fuga del penal de más alta seguridad del país.

De acuerdo con el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC), el gobierno tiene dos retos que enfrentar: atender los problemas de corrupción e impunidad dentro de las estructuras penitenciarias y de justicia en el país, y dimensionar el fenómeno del narcotráfico como un problema mundial que requiere de colaboración internacional, incluyendo temas como extradición.

Si el gobierno continúa sin combatir la corrupción y la impunidad (...) y se empeña en mantener una postura miope apelando a la soberanía, difícilmente mejorarán las condiciones actuales en nuestro país , concluye el equipo de este centro de análisis.

Ximena López, Mireya Moreno, Carlos de la Rosa y Rafael Vega de este think tank observan que, luego de capturar por tercera ocasión a Guzmán Loera, las autoridades anunciaron una serie de medidas dentro del penal del Altiplano que, de acuerdo con el Ejecutivo, garantizarán la seguridad del narcotraficante en el penal.

Sin embargo, para el equipo de este centro de análisis, no es posible dimensionar si estas medidas son precisas para evitar una tercera fuga.

Además, no hay garantía de que efectivamente se logre combatir las redes de corrupción al interior de los penales.

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