En la ciudad de México la degradación del terreno por la desaparición de lagos en la cuenca y el asentamiento de colonias con poca planificación ocasionan cambios en el clima, informó una especialista de la UNAM.

Elda Luyano López, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), destacó que esas modificaciones se manifiestan en el aumento de la temperatura y la intensidad de las precipitaciones pluviales.

Explicó que en tiempos recientes las poblaciones del mundo en desarrollo han pasado de ser predominantemente rurales a urbanas y en muchos casos, como las de México, forman parte de ciudades de grandes dimensiones.

'Este crecimiento demográfico ha modificado, a veces de manera dramática, el entorno natural hasta convertirlo en superficies donde prevalecen materiales impermeables y absorbedores de calor, lo que propicia la formación de islas de calor, ondas de calor y lluvias extremas', detalló.

Las 'islas de calor' se presentan por la formación de domos de aire tibio que se posan sobre el centro de una urbe como consecuencia de las características de los materiales con que fue construida, precisó.

En el día cuando reciben la radiación solar esos materiales son absorbedores de calor y por la noche se desprenden de él con menor rapidez respecto a la zona rural circundante, lo que ocasiona diferencia de temperaturas entre una y otra, precisó la investigadora.

La escasez de áreas verdes y cuerpos de agua, que actúan como sumideros de calor, contribuye también a la formación de este fenómeno climático, detalló.

Afirmó que las islas de calor no afectan la salud física ni mental de las personas y que en el centro de la urbe este fenómeno puede alcanzar una temperatura de hasta nueve grados centígrados de diferencia con respecto a la que hay en la periferia.

Indicó que las ondas de calor no deben confundirse con las islas de calor. 'Estas últimas sí representa un riesgo para la salud y muestra de ello es que en Europa provocó en 2003 una alta mortalidad entre ancianos'.

Las ondas de calor 'ocurren en los años en que aparece el fenómeno El Niño, es decir son intermitentes. En mayo de 1998, cuando se presentó este fenómeno meteorológico, hubo una onda de calor que duró más de 10 días, con temperaturas arriba de 30 grados centígrados; incluso, el 9 de mayo alcanzó un máximo de 33.9', recordó.

Aunque consideró que es difícil modificar a la ciudad de México, Luyando López señaló que se puede ayudar a reverdecerla. Hay que crear jardines en las azoteas y colocar macetas en balcones y terrazas, para disminuir la incomodidad por calor.