El político que dirigió al Partido Acción Nacional (PAN) cuando ganó por primera vez la presidencia de la República, Luis Felipe Bravo Mena, accede a hacer una reflexión sobre la situación de ese partido a 80 años de su fundación y resume: la realidad mexicana actual impone a Acción Nacional una profunda reorganización que lo lleve a ser una alternativa de renovación.

Sin embargo, advierte tajante: no debe equivocarse y plantearse como meta sólo ganar elecciones. Lo realmente relevante, recalca, es “cómo nos hacemos serviciales a los ciudadanos en esta coyuntura”.

—¿Cuál es la reflexión que debe hacerse en este momento, particularmente los panistas sobre Acción Nacional en este 80 aniversario?

Yo creo que la reflexión fundamental del PAN en este momento, al cumplir los 80 años, es tener el pleno y profundo conocimiento del momento histórico que está viviendo el mundo y el país.

No es lo mismo pensar en el PAN que se fundaba hace ocho décadas en un México y en un momento con determinadas características en el México de hoy. Esa reflexión debe llevar al PAN a reinventarse, para seguir siendo útil al país, a la nación y a los mexicanos y para poder encontrar en los mexicanos el eco de un mensaje renovado, reinventado que responda a las necesidades profundas que tiene hoy el ciudadano en el país.

—¿Está reinvención es a partir de qué?  ¿la doctrina del PAN sigue vigente?

Si, claro. Reinventarse no quiere decir renegar de los principios. Al contrario, quiere decir colocarse, sustentarnos en los principios y valores fundacionales en la esencia, viendo al futuro y analizando la realidad y encontrar propuestas nuevas.

Los principios y los valores no se tiran a la basura como kleenex, que ya se usaron y ya pasó. No, son valores fundamentales y permanentes y tienen la capacidad de ser fuente de inspiración para nuevos retos y responder a nuevas exigencias del mundo y de los ciudadanos.

Nosotros siempre hemos tenido eso. La esencia del PAN es esa. El PAN ha tenido gran éxito en haber logrado muchas transformaciones en México, en haber sido factor fundamental en cambios y avances en México.

 

Pero hoy la realidad nos impone una reorganización profunda que por supuesto ni se vanaglorie en lo logrado ni intente simplemente restaurar el pasado, sino reconocer que el presente es muy insatisfactorio para todos y que lo que tiene que hacer el PAN es una alternativa de renovación y de innovación en México.  No regresando a lo anterior, sino con una propuesta democrática ciudadana, abierta a la participación de todos en la construcción de un México libre y un México justo.

—A nivel interno, para fortalecerse como institución y volver a ser competitivo de cara a las elecciones de 2021 ¿qué es lo que se debe hacer?

Primero no equivocarse (…) Las elecciones se ganan conquistando y persuadiendo al ciudadano de que somos una alternativa valiosa para resolver sus problemas. Sería muy equivocado que el PAN se planteara como meta única el volver a ganar elecciones.

Lo que tienen que plantearse el PAN en esta reflexión profunda que propongo y que he estado exhortando a que la hagamos, es cómo nos hacemos serviciales a los ciudadanos en esta coyuntura, con nuevas propuestas, con nuevas opciones, que nos lleven a conquistar la confianza y, eventualmente, ganar las elecciones, pero no equivocar el foco.

Si te pones como fundamental ganar elecciones, empiezas a hacer muchas cosas que el ciudadano ya rechazó, que el ciudadano ya repudió.

Si te pones como principio ganar elecciones a como dé lugar y tener victorias electorales, te puede llevar a lanzar candidatos inconvenientes, por el simple hecho de que pueden ser figuras populares, pero populares que te llevan a un desastre político.

Entonces, cuidado, te puede llevar a hacer alianzas inconvenientes, repudiadas por la ciudadanía; te puede llevar a proponer cosas populistas, verdaderamente desastrosas para la vida económica y para la vida social de México.

No se trata de ganar elecciones, se trata de ser una propuesta que capture y cautive al mexicano en esta hora de México y sea una alternativa a lo que consideramos que va muy mal.

Entonces, en consecuencia, nuestra reflexión debe ser cómo le hacemos para ponernos frente a los ciudadanos y decir aquí hay un camino diferente, una propuesta diferente, personas capaces de llevarlas a cabo y que merecen la confianza y entonces ganar elecciones.

—¿Qué tan cercano está en estos momentos Acción Nacional de la ciudadanía?

En las elecciones muy recientes, ya después de las del 2018 se ha visto que el PAN se ha vuelto a convertir en un elemento o en una opción al que el ciudadano está yendo y regresando a apoyar para evitar que se consolide un proyecto que verdaderamente está llevando por un camino equivocado a México.

El PAN ha estado haciendo un esfuerzo para hacer está reflexión para su innovación, vamos a ver cómo termina, como culmina, pero yo creo que Acción Nacional tiene que hacer este esfuerzo de innovación, de volver a acercarse mucho a los ciudadanos, volver a tocar la base de la sensibilidad ciudadana, con nuevas herramientas de acción cívica, de acción política y de propuestas en materia de gobierno de tal manera que volvamos a ganar plenamente y consolidar la confianza del ciudadano y convertirnos en una opción mayoritaria.

—¿Cómo observa el reto de Acción Nacional ante el gobierno federal? y ¿cómo observa la forma en que el gobierno federal se está relacionando tanto con la oposición como con la sociedad?

Yo creo que Acción Nacional está dando una batalla frontal frente a esta expectativa muy peligrosa y muy negativa para México y para cualquier sociedad, de que el poder se personalice de tal manera que nos regrese a esto que verdaderamente arcaica de la humanidad y del país.

El poder absoluto fue desechado por la humanidad como de las cosas peores que pueden suceder en varias ocasiones.

México y el PAN están dando la batalla frontal de manera valiente y de frente. Creo que en el parlamento los senadores y diputados del PAN han hecho esplendido trabajo en enfrentar a su máxima capacidad y con talento político esa perspectiva, pero creo que esto tiene que encontrar esta batalla que es cívica, que es política, que está muy bien dada ante lo jurídico, pero que le está haciendo falta un toque popular.

Es decir, hay que entender que en México estamos pasando como en todo el mundo en esto que llaman la fase de la posverdad, en la era de la posverdad que se define como el mundo de las emociones y de las pasiones, no de la razón.

El PAN está apelando a la razón de los ciudadanos como que es este proyecto de concentrar el poder en una persona es más positivo que de razones y argumentos muy sólidos, pero está haciendo falta el toque emocional al discurso y creo que no lo hemos encontrado y tenemos que hacer un esfuerzo por encontrar este toque emocional en un discurso que es válido, en argumentos que son serios, bien fundados, pero el toque emocional le está faltando.