Un año después del inicio de su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha logrado detener la criminalidad ni reducir la impunidad, advirtió un estudio de la consultoría InSight Crime.

Las esperanzas de que la nueva administración, que puso fin a décadas de gobierno bipartidista, llegaría con un nuevo enfoque se desvanecieron muy pronto, se lee en el reporte firmado por Parker Asmann, Patrick Corcoran y Chris Dalby.

“Casi 30,000 personas fueron asesinadas en los primeros 10 meses del año (2019), marcando el comienzo más sangriento de cualquier administración presidencial en la historia del país.

“Se sabía que sería una tarea ingrata. Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo en diciembre del 2018, México estaba atravesando el año más violento de su historia, que cerró con 36,685 asesinatos.

“López Obrador ha pasado de prometer ‘abrazos, no balazos’ a crear una nueva Guardia Nacional que opera principalmente como un organismo de control migratorio. El presidente se ha mostrado fuerte para enfrentar a las bandas que roban petróleo, pero débil en su respuesta ante el Cártel de Sinaloa, tanto que incluso obligó a la policía a liberar al hijo del legendario Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo —actualmente encarcelado en Estados Unidos—, después de que había sido detenido temporalmente en Culiacán, Sinaloa, un importante bastión del Cártel”, dicta.

InSight Crime expuso que ante esa situación los grupos criminales se han aprovechado, “y México está pagando el precio.  A lo largo del 2019, ese desafío se tradujo en niveles de violencia impactantes. Se han presentado horribles masacres, incluyendo la matanza de nueve miembros de una familia mormona (LeBarón) en Sonora en el mes de noviembre. En abril, otras 14 personas, entre ellas un bebé, fueron masacradas durante una fiesta en Minatitlán, Veracruz”.

“Con todo esto, López Obrador no ha presentado un plan inmediato para hacer frente a la violencia creciente, ni una estrategia coherente para abordar las causas profundas de este aumento de la criminalidad”.

Mayor violencia

La consultoría detalló que los grupos delincuenciales han defendido sus territorios enfrentándose a rivales mucho más grandes como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. “Al librar estas batallas durante años contra sus grandes adversarios, estos grupos se han convertido en algunos de los principales promotores de la violencia en México. Y, en conjunto, están generando mayores niveles de violencia que los que provocaron los cárteles tradicionales en el auge de la guerra contra las drogas en México”.

Puso como ejemplo el denominado Cártel de Santa Rosa de Lima, en Guanajuato, o el Cártel del Abuelo, en Michoacán.

Destacó que la violencia entre estos grupos emergentes se está convirtiendo en norma, especialmente “dado que el gobierno cede cada vez más franjas de territorio”.

Sin embargo, para InSight Crime aún hay esperanzas de que la violencia en México se pueda contener, debido a que el propio gobierno reconoce que la inseguridad y los homicidios prevalecen en cinco regiones: Tijuana, Baja California (por venta local de drogas sintéticas), Ciudad de México (aumento de la extorsión), Michoacán, Guerrero y Estado de México (extorsión).