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Entre la magia, la mediocridad y el miedo

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Tal vez hoy sea pronto, pero mañana seguramente será tarde. Simone de Beauvoir
En las recientes semanas en México se han ido reduciendo los espacios de atención, por otro lado, incrementando aquellos donde la crítica no alcanza a descifrar el encono, la protesta y un descontento que se ha ido generalizando en varios sectores de una sociedad que colapsa las vialidades y vida rutinaria en la capital del país, sobre todo.
Amanecemos este jueves de inauguración del mundial de futbol soccer, con la noticia que no se fueron las y los maestros de la Coordinadora, el plantón continúa, un desagradable espectáculo para visibilizar el problema añejo que heredó el actual gobierno, pero que en campaña abrió esa posibilidad de revertir una disposición del año 2007.
La seguridad social y las jubilaciones no son un asunto menor, pero también hay otras omisiones, otros desvaríos, abandonos por décadas a las madres buscadoras, sin el apoyo que deben tener, miles y miles de interrogantes ante la desaparición de sus hijas e hijos; el dolor está estacionado en sus sentimientos, sufrimientos y conciencia de indiferencia.
Menos aún dejar de lado lo que sucede en las carreteras a lo largo y ancho de nuestro territorio, la delincuencia está desatada, sin la capacidad al parecer del diseño de programas de video vigilancia y sanciones ejemplares para quienes se dedican a amedrentar, extorsionar y hasta asesinar a los choferes de todo tipo de transporte de productos de empresas con amplios márgenes de daños no sólo económicos, sino de personas con nombre y apellidos; empleados con el miedo de manejar y ser sorprendidos a cualquier hora por estos malhechores.
Hemos ido perdiendo tanto en tan poco tiempo, nos vamos acabando la paciencia, y la sonrisa se ha ido apagando de nuestras expresiones naturales y cotidianas, porque nos vemos atrapados en la incertidumbre del día siguiente, de la hora siguiente en las calles de la gran ciudad y de algunos municipios en colores encendidos por lo mismo.
La negatividad no es un punto de encuentro, es parte de la sincronía con la realidad que ha dejado de asustarnos, no podemos permitirnos acostumbrarnos a los oídos sordos, a taparnos los ojos ante el disparate de la justificación, o al insultante discurso de proteger a los corruptos.
Por muchos años hemos sido testigos de las injusticias, las puestas a disposición de inocentes, las libertades con un daño demencial, por las inconsistencias de un sistema que ha caducado, donde los abandonos recurrentes de políticos de ocasión, seducidos por el dinero fácil se han ido enriqueciendo de manera escandalosa, ante la mirada de la pobreza que aniquila en el presente, una esperanza extraviada.
Sin alusiones personales, sin destinatarios en lo particular, sin colores partidistas transitamos, imaginando otro rostro de México, de más oportunidades y paz social, porque somos hasta hoy creyentes en un cambio de rumbo, de estrategias hasta en el discurso diario, también en la superación de retos sin mediocridad más tiempo.
Porque el mundial de futbol está de paso, son solo trece partidos de 104 en suelo mexicano, nosotros no nos vamos, nos quedamos a seguir trabajando en la construcción de ese país no imaginario, sino diseñado para la vida pacifica, alcanzando ese primer mundo deseado, que nunca ha estado lejos de ciudadanos propositivos, que no toleran la grosería del mediocre servidor público, que utiliza el látigo de los tiempos de la esclavitud, para amenazar a sus subordinados, eso no va más.
Por último, en un día histórico por lo que pueda pasar en las próximas horas, más allá del resultado del partido, que no cambiará en nada el curso de nuestra historia, tenemos la obligación y el compromiso de procurar generaciones en la educación del bien común, para al menos intentar salvar a la patria de los males de este siglo.
Entre líneas
Hay trascendidos que pueden impactar de manera negativa en el sistema financiero mexicano, reduciéndose ese manto de impunidad que por años ha sido la constante entre “la clase política”, multicolor, por cierto; con la orden por parte de ejecutivos del sistema norteamericano, donde se incluyen los actuales gobernadores de Campeche, Durango, Morelos, Veracruz, Coahuila, Oaxaca y la Ciudad de México. La ruta del dinero en entredicho.

