Lectura 4:00 min
Happy Birthday to Trump

Manuel Ajenjo | El privilegio de opinar
Hay personas que al cumplir 80 años reciben un tocadiscos de vinil de alta tecnología para que reproduzcan la música que guardan en su corazón; o la familia lo invitan a comer a un lugar de su nostalgia que cuando llegan se percatan que ahora están construyendo un edificio de 20 pisos. Donald Trump, en cambio, decidió celebrar la llegada a la octava década de su existencia como si fuera una mezcla entre Nerón, Julio César y el promotor de una pelea de lucha libre de pago por evento.
Porque cuando uno es un multimillonario con vocación de emperador romano, un pastel con velitas resulta demasiado modesto. Lo apropiado es instalar en los jardines de la Casa Blanca un ring octagonal para una función de artes marciales mixtas. Un lado del ring por cada década cumplida. Una metáfora arquitectónica tan sutil como una patada voladora en los dientes.
El octágono fue bautizado como “La Garra”, nombre que evoca al mismo tiempo un coliseo romano, una película de bajo presupuesto y una auditoría fiscal. Según reportó The New York Times, la instalación costó sesenta millones de dólares. ¡Sesenta millones! Una cifra que permite preguntarse si aquello fue una fiesta de cumpleaños o un programa espacial.
Pero la verdadera joya del festejo no fue el octágono. Fue descubrir que el homenajeado había comprado acciones de la empresa belga Stageco, responsable de construir la estructura. Aquí surge una duda filosófica de enorme importancia, para el país que durante décadas se autonombró policía de la democracia y guardián del mundo libre. Cuando un presidente impulsa un evento multimillonario y además obtiene beneficios económicos relacionados con él, ¿es corrupción? ¿O simplemente se llama “visión para los negocios”?
La respuesta depende del partido político, del canal de noticias que usted vea o del nivel de patriotismo con el que haya amanecido. En cualquier otra democracia semejante situación provocaría investigaciones, comparecencias parlamentarias y editoriales indignados. En la era Trump provoca admiración empresarial. Hay quienes verán tráfico de influencias. Otros espíritu emprendedor. Inclusive habrá quien quiera comprar acciones también.
En contraposición al cumpleaños presidencial, Jane Fonda, de 88 años, organizó un evento llamado Rise Up, Sing Out (“Levántense, protesten y canten”). Y la comparación resulta inevitable. Por un lado, el ring octagonal de sesenta millones de dólares dedicado a la celebración del poder. Por el otro, artistas reunidos para defender libertades democráticas. Por un lado, golpes. Por el otro, canciones. Por un lado, el culto a la fuerza. Por el otro, resistencia civil. Es difícil imaginar dos visiones más distintas de Estados Unidos.
Jane Fonda apareció acompañada por figuras como Julia Roberts, Patti Smith, Bette Midler y Rufus Wainwright. El evento fue impulsado por el Comité para la Primera Enmienda, una organización nacida en los tiempos del macartismo y resucitada ahora para enfrentar a lo que es considerado nuevas amenazas a las libertades democráticas.
Fonda llamó a los ciudadanos a no colaborar con el gobierno actual y a convertirse en “embajadores de un futuro irresistible”. La frase puede sonar idealista. Pero, francamente, después de contemplar una plataforma octagonal y unas gradas de sesenta millones de dólares para la fiesta presidencial, el idealismo empieza a parecer una forma refrescante de cordura.
Quizá esa sea la verdadera imagen de este momento histórico. Un anciano de 80 años soñando con ser emperador. Y una mujer de 88 recordándole al mundo que todavía existen ciudadanos. Uno rodeado de reflectores. La otra rodeada de conciencias. Uno celebrando la fuerza. La otra apelando a la dignidad.
Como la historia tiene sentido del humor, es posible que dentro de algunas décadas nadie recuerde quién ganó aquellas peleas en “La Garra”, y sí recuerden quién tuvo el valor de levantarse, protestar y cantar.
Aviso de ocasión
En unos días más llegará el verano y yo me iré de vacaciones. Ustedes podrán leerme —si quieren— el próximo el martes 7 de julio.

