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Que gane Colombia

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
"Que gane el pueblo".
Lo dijo ayer la presidenta Claudia Sheinbaum al responder una pregunta que le hizo una reportera sobre su favorito para ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas del próximo domingo.
La primera parte de su respuesta correspondió a la talla de una jefa de Estado: “Es complejo para mi hablar de uno o de otro candidato porque no quisiéramos previo a la elección que se dijera que nosotros estamos orientando (el voto) por alguien”.
Sin embargo, la presidenta Sheinbaum decidió regresar a la ruta dogmática que le ha salido muy cara a México en los últimos ocho años: manifestar su apoyo de manera levemente encubierta hacia el candidato de izquierda.
“Pero sí puedo decir que gane el pueblo de Colombia, que ganen los pueblos, siempre”, concluyó la presidenta.
La presidenta desea que gane el candidato de izquierda Iván Cepeda sobre el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
La diplomacia dogmática de AMLO y Sheinbaum le ha salido cara a México porque en la actualidad no existen relaciones diplomáticas con Perú y Ecuador (la Alianza del Pacífico se encuentra colapsada); y tampoco existe diálogo político con varios países de la región: El Salvador, Argentina, Honduras, Chile y Paraguay, entre otros.
Luego de que los presidentes Trump, Noboa y Milei manifestaran abiertamente su apoyo a De la Espriella, la presidenta mexicana tuvo la oportunidad para regresar a la diplomacia de Estado manifestando su neutralidad y no injerencia en las elecciones de Colombia.
Inclusive, si en Colombia existiera un Ricardo Monreal para promover una ley que promueva la cancelación de las elecciones en caso de que algún presidente manifieste su apoyo a alguno de los candidatos, Abelardo de la Espriella, frente a un escenario de derrota, podría apelar a la injerencia de la presidenta mexicana.
Las victorias de la selección mexicana cohesionan a una sociedad dividida desde el poder. AMLO y Sheinbaum no están dispuestos a recibir a la oposición en Palacio Nacional; no están dispuestos a cambiar sus estrategias de polarización, ni tampoco están dispuestos a articular una diplomacia de Estado.
¿Quién es el pueblo colombiano? ¿El pueblo sabio?
¿La demografía que votó a favor de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta no forma parte del “pueblo colombiano”?
¿La palabra “pueblo” es monopolizada por la izquierda populista?
La presidenta Sheinbaum sabe que el favorito para ganar las elecciones del domingo es Abelardo de la Espriella. ¿Qué necesidad existe para derrochar el activo político de la diplomacia frente a la probabilidad de que De la Espriella se convierta en presidente de Colombia?

