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Fracking: costo de oportunidad

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Carlos Alberto Martínez Castillo | Auctoritas

Carlos Alberto Martinez Castillo

Partiendo de la propensión natural del ser humano tanto a la satisfacción de sus necesidades como al intercambio, nuestra especie ha recorrido miles de años perfeccionando estas capacidades con el objeto de facilitar su existencia, pero sobre todo para lograr el menor costo posible por esta satisfacción de necesidades o lo que es lo mismo, optimizar los recursos que por naturaleza son escasos. El enunciado anterior resume buena parte del devenir humano lo que además, constituye la base de la economía. Está ciencia es probablemente la que mejor resume la naturaleza humana en acción, son las millones y millones de decisiones que tomamos para lograr satisfacer nuestras necesidades las que componen el ecosistema económico del cual se derivan cientos de mercados encaminados a resolver la demanda - oferta de lo que necesitamos. La persona, empresa o país que logra la más eficiente optimización en el uso de lo escaso es quien alcanza el mayor nivel de satisfacción de sus necesidades, lo que le abre la puerta para buscar más y nuevas necesidades o caminos para alcanzarlas. Si tomamos un recurso no renovable y, por tanto, escaso como el hidrocarburo -petróleo- base moderna de la actividad humana que le permite optimizar cientos de procesos encaminados a la satisfacción de necesidades al menor costo, el ser humano, como lo ha hecho por miles de años, buscará a toda costa hacer rendir este energético.

Utilizando el fracking, países como Canadá y EU lograron escalar de manera exponencial su fortaleza energética de cara a la competencia mundial por las mejores posiciones del desarrollo. Está técnica para extraer literalmente la última gota de hidrocarburo de una roca, ha sido cuestionada por su aparente desperdicio de agua y afectación ecológica. AMLO específicamente prohibió el uso de esta tecnología, quitándole al país la oportunidad de alcanzar una mayor producción de petróleo, actividad extremadamente rentable para todos, pero principalmente para el propio gobierno. Mientras ello ocurría, nuestros vecinos alcanzaron supremacía no solo en el mercado petrolero sino en el concierto internacional de las negociaciones por el resto de los bienes escasos disponibles. Por el contrario, nuestro gobierno gastó abundantes cantidades de dinero en los procesos de refinación de hidrocarburos en los que pierde dinero, lo anterior se explica cuando se observa que la gasolina cuesta al menudeo en Texas 10 pesos el litro mientras que en México cuesta 24 pesos. No existe duda alguna de que esta decisión de gobierno: insistir en gastar en donde se pierden recursos escasos que, además, son del contribuyente, y prohibir una actividad en donde se gana dinero es absolutamente contraria a la esencia humana desplegada durante miles de años y rompe con el más elemental principio económico. ¿Por qué no ir a buscar la satisfacción de la necesidad: gasolina, en dónde cuesta menos -Texas- e invertir en dónde se pueda hacer rendir más el dinero qué es escaso? Hace unos días la presidenta Claudia Sheinbaum abrió la posibilidad de usar el fracking es un avance.

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Carlos Alberto Martinez Castillo

Doctor en Desarrollo Económico, Doctor en Derecho y Doctor en Historia del Pensamiento Filosófico Especialidades en desarrollo económico en Oxford University y en Economía Internacional en Georgetown University. Profesor en la Universidad Panamericana y la Ibero. Ha colaborado en la Presidencia de la República, el Banco de México, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, fue Ministro de Asuntos Economicos de la Embajada de Mexico en EEUU (Washington). Autor de libros en Regulación Financiera, Historia Económica, Política Fiscal, Políticas Públicas y Ética.

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