Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Colombia elige a dos tipos que odian

main image

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Bogotá. Polarización, populismo y posverdad han conquistado a la esfera política colombiana, como ya ha pasado en muchos países.

El problema no es que nos incumplan las promesas, sino que nos engañen con nuestra propia complicidad. Esta frase la dirían estadounidenses, británicos, mexicanos y argentinos entre muchas otras nacionalidades.

Abelardo de la Espriella ganó las elecciones presidenciales (aunque no obtuvo los votos suficientes para evitar la segunda vuelta), gracias a su personalidad histriónica y a que supo leer el miedo en la sociedad a un eventual régimen similar al de las dictaduras cubana, venezolana y nicaragüense.

Su perfil embona con la extrema derecha, pero su campaña fue diseñada para buscar al segmento de población antisistema. No le fue difícil siendo un ousider de la política. El voto útil de Abelardo dinamitó la campaña de Paloma Valencia, del partido de Álvaro Uribe.

La estrategia del voto útil se usa generalmente durante la segunda vuelta, pero De la Espriella lo adelantó. Le ganó a Paloma Valencia, pero también a Iván Cepeda. Ninguna encuesta lo daba como ganador. Ninguna encuesta pensó en el voto útil adelantado.

En efecto, Iván Cepeda llegó a la campaña sobrado por el maquillaje de las encuestas. La volatilidad baila al son de las redes sociales. Un día supera el 50% de la intención de voto, pero ayer se le apareció en su camino el 40.9 por ciento.

La soberbia lo terminó por afectar. Cepeda no quiso debatir cara a cara con De la Espriella. Sus asesores probablemente no quisieron subirlo al cuadrilátero; había riesgo. Ahora, para Cepeda le es urgente un cara a cara con Abelardo de la Espriella.

Álvaro Uribe es la némesis de Iván Cepeda, pero el candidato de izquierda no se percató que Uribe no estaba en la boleta, pese a que Paloma Valencia prometió nombrarlo como ministro de Defensa. Error de Valencia. Error de Cepeda.

De la Espriella no esconde su machismo y misoginia. Por el contrario, presume ambos rasgos. Y sí, poco les interesa a quienes votaron por él. Normalizando su patrón de comportamiento, ponderan el miedo que representa Cepeda por sus amigos los dictadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Petro termina siendo una carga para Cepeda. El presidente se comporta como líder de una porra y no como jefe de Estado. Ayer no reconoció los resultados electorales. Promete hacerlo cuando los jueces lo hagan.

Su comportamiento es parecido al de AMLO en 2006. Malos perdedores e irresponsables frente al riesgo que representan su conductas.

Ambos son arquitectos de la polarización, del populismo y de la posverdad. Ambos aprovechan que, pese a sus mentiras, existe complicidad entre sus votantes. Se vota para destruir a la democracia.

Colombia no merece votar con miedo.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete