Con dolor, tengo muchas dudas de los empeños del jefe Romo para que los acuerdos que lleguen con las cúpulas empresariales surtan pleno efecto.

De los sarcófagos del sexenio de José López Portillo se sacó Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presidencia, la fórmula para generar el repunte del crecimiento económico que anhela y no puede conseguir el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Tiene razón Alfonso Romo al afirmar que “el sector privado es el motor de la economía” y también creo en la buena fe que anima a dicho funcionario para llegar a acuerdos con los grupos empresariales del país, a fin de promover la inversión privada en todos los sectores de la economía nacional. Sin embargo, con todo el dolor de mi corazón, tengo muchas dudas de que los empeños del jefe Romo en esta materia vayan a surtir el efecto pleno que se desea. ¡Ojalá me equivoque!

Uno de los obstáculos para que los acuerdos que lleguen a la Cuarta Transformación (4T) con las cúpulas empresariales surtan efecto pleno puede ser la propia memoria histórica. En su momento, los empresarios le entraron con todo empuje a la alianza para la producción a la que los convocó López Portillo y hasta se sobreendeudaron con el exterior para cumplir con los compromisos pactados. Y a la postre resultaron traicionados con el cierre que les aplicó López Portillo expropiando la banca, imponiendo el control generalizado de cambios y acusándolos de la fuga masiva de capitales que se aceleró cuando a fines de 1981 declaró a los cuatro vientos que “defendería al peso como perro”. Nadie le creyó.

Pero no todo es memoria histórica. Y el hecho es que en lo que lleva de corrido el gobierno de López Obrador muchas cosas se han hecho desde el poder para despertar dudas en el sector privado sobre posibles acuerdos a los que se puede llegar con las cúpulas empresariales. Entre esas acciones disruptivas destacan, de manera especial, la cancelación del aeropuerto y la forma en que se hizo y las recientes bajas en las calificaciones de la deuda de Petróleos mexicanos y soberana. Y el problema es que ésos son sólo los episodios principales que se pueden citar. El resto es el ambiente general de incertidumbre y desconcierto que ha creado en la sociedad el régimen de la 4T y el presidente López Obrador, con sus conferencias matutinas y sus diatribas en contra de los supuestos fifís, los conservadores y el neoliberalismo. ¡Tú te lo quisiste, fraile mostén!

BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico