Aaaaaaficionados al deporte de la velocidad, sueños guajiros, las promesas, los dimes y diretes.

Como usted sabe los carros que buscan el campeonato nacional de marcas 2018 cumplieron su primera semana a campo traviesa. Cada uno ha planeado su ruta con el objetivo de llegar en el primer sitio a la meta el próximo 1 de julio.

Desde el primer acelerón el carrito morado de Lopitos, el Molido Solitario les ha sacado una buena ventaja a los demás competidores que siguen peleándose por el segundo lugar.

Pero, ¿sabe usted quién es este connotado corredor que está volviendo locos a sus competidores?

El Molido Solitario es un vehículo ensamblado en tierras tabasqueñas en 1953. Pasó sus primeros años compartiendo pista con puro auto ensamblado en territorio nacional. Ya sabe usted la historia aquella que López Mateos cerró las fronteras a los coches extranjeros por ahí de 1962 con el asunto ese del desarrollo estabilizador y pues, ni modo, sólo rifaban los coches mexicanos.

“Ayyy aquellos años” dicen que murmurea el corredor cuando se amaquea en casa de la… de allá de Palenque, donde tiene su cochera.

En el retrovisor trae una calcomanía que con mucha curia quitó de su ropero porque le trae recuerdos de aquellos tiempos y de los de sus años mozos cuando el corredor fue matriculado en la universidad y donde se perdió por algunos años porque no encontraba la salida. La calcomanía dice "Toficos  hummm… qué ricos! Y dicen que últimamente la ha querido quitar porque le recuerda a un par de innombrables que conoció en aquellos tiempos de la universidad.

En la guantera siempre trae un disco de Silvio Rodríguez con una imagen donde aparece el cantante frente al Ché Guevara. Siempre lo pone cuando le agarra la nostalgia y se pone necio cuando alguien lo quiere quitar.

Arriba del tablero, casi pegado al parabrisas trae a dos estampas enmarcaditas y toda la cosa. Una es del prócer Benito Juárez y la otra de Francisco Madero.

La primera le marca el rumbo, mientras que  la segunda le trae buenas vibras y se comunica con ella con ejercicios de espiritismo.

Hace poco más de ocho días, cuando llegó a Ciudad Juárez, le hablaba a la imagen del oaxaqueño. Dicen que hasta le dijo que, si aquel había restaurado desde allí la República, él restauraría lo que queda de la gran carpa del automovilismo nacional. Le dijo que seguiría sus pasos, que avanzaría hacia el altiplano y llegando haría una pausa en Querétaro para darse una vuelta por el cerro de las campanas para echar una firma en lo más alto, allí donde va a poner un libro de visitas para que se recuerde que allí quedó el invasor que le quería quitar su hueso. Ah, pero en eso es en la parte de adelante. Lo realmente valioso está en la parte de atrás, entre el lindero del asiento del conductor y el medallón.

Allí trae cargado todo un arsenal de mapas, brújulas, y cuanta cosa para transitar en cualquier terreno.

Para muchos es un misterio, pero ahí está instalada una fuente de poder que abastece al sistema de sonido para que se oiga claro y fuerte en plazas y poblados que recorre.

Hay quienes dicen que no es tiempo de conocer qué es lo que trae ahí para que no se le vaya a cebar nuevamente la carrera, pues esta es la tercera y es la vencida.

Otros más aseguran que ahí trae la receta secreta que va a poner en su sitio a tecnócratas y neoliberales, a los cuales no puede ni ver. Algunos otros que es algo así como la botica de amloxicilina y sus tabletas de incluyeton, un tratamiento al que está sometido para aliviar un viejo padecimiento que le impedía entablar diálogo con gente ajena.

Hay quien dice y asegura que el 22 de abril cuando sea el topón con los otros corredores todo mundo se llevará una sorpresa, porque de aquel baúl sacará un arma que  lo hará ver como el corredor que pueda dirigir los pasos de la gran carpa nacional, administrar para todos y con todos.

Lo único que nos han podido adelantar es que el arma dice “amor y paz”.