La zona industrial de Vallejo, en la CdMx, es representativa de lo que ha sucedido con la industria nacional. Mantiene una dinámica actividad de transformación y de distribución, pero su potencial ha sido limitado por la falta de políticas industriales por parte del Estado. Vallejo fue la joya de la corona del desarrollismo. Ahí floreció la petroquímica, los primeros ensambles de autos, la industria química, la eléctrica, la de alimentos. Después, tuvimos la apertura comercial, pero no fue acompañada por apoyos a empresas nacionales que podrían haber sobrevivido y que, como Vallejo, fue abandonada por el Estado; vaya, ni las calles están bien pavimentadas y sólo se mantuvieron empresas que tienen su ventaja comparativa en la logística. La industria de alimentos y de productos de uso doméstico mantienen plantas de primer nivel a escala global. A ellas se ha sumado la industria de medicamentos, la de paquetería y los centros de distribución.

En Vallejo persisten las empresas que requieren estar cerca del valle de México o las que requieren mover sus productos por los trenes de Pantaco, el mayor puerto seco del país. Vallejo no es decadente, pero con cierto rumbo e inversiones podría explotar mejor su ventaja competitiva de logística, atraer y desarrollar actividades intensivas en tecnología, innovadoras, generadoras de empleo de calidad. Vallejo está subutilizado y convertirlo en un polo inmobiliario sería una pésima idea.

La ciudad necesita a Vallejo para atraer inversión y generar empleo, pero también porque las ciudades sustentables requieren espacios para actividades como reprocesamiento de residuos o fabricación de productos que reduzcan el consumo de energía. La idea de que las ciudades no necesitan zonas industriales porque los empleos podrían migrar a los servicios se probó como errónea por razones económicas y ambientales. Por eso, la alcaldía de Azcapotzalco y el gobierno de la ciudad nos propusimos invertir recursos y convocar a los actores privados para reactivar Vallejo. La estrategia Vallejo-i tiene tres vertientes: arrancar un centro de innovación para mejorar la competitividad de las empresas, dar capacitación y generar un ambiente de innovación; construir un centro de transferencia de residuos, para resolver el problema de basura, y en alianzas con la IP reutilizar y revalorizar muchos residuos. Eso ahorrará recursos, generará una economía circular, inversiones y empleos en el reprocesamiento.

También un esquema de financiamiento peso a peso, entre los sectores privado y público, para invertir en concreto hidráulico, red de agua y alcantarillado, iluminación y espacios públicos de Vallejo. El gobierno iniciará con la recuperación de la avenida Ceylan. En los tres casos ya contamos con presupuesto público y compromisos concretos de las empresas que operan en la zona.

Vallejo es un activo de la ciudad que podemos potenciar para hacer crecer la actividad industrial, complementada con otras como los servicios corporativos o los relacionados con la innovación y el emprendimiento. Vallejo es ideal para que de la sinergia entre empresas y estado generemos buen empleo y soluciones que la población demanda.

VidalLlerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.