La semana pasada se presentó en la Biblioteca México de la Ciudadela el libro Una novela criminal, de Jorge Volpi. Esta obra resultó ganadora del prestigiado Premio Alfaguara de Novela 2018. En esta novela sin ficción —de acuerdo con la categorización que hace el propio autor de su texto—, se narra la historia del conocido caso de Florence Cassez y de Israel Vallarta, quienes fueron acusados de cometer varios secuestros en la Ciudad de México hace algunos años.

El libro inicia con la narración de una víctima de secuestro relacionada con el caso, hasta llegar a un punto central de la obra: la discusión sobre la forma en que se llevó a cabo la detención de Cassez y Vallarta, marcadamente en torno al montaje del supuesto operativo de rescate de las víctimas de secuestro, en el que se les habría detenido y que fuera célebre tras su aparición en vivo en los principales noticiarios matutinos en el país, aquel 9 de diciembre del 2005.

Se entrelazan pasajes obtenidos del expediente y la historia personal de los actores principales del caso, hasta llegar al desenlace judicial respecto de Cassez, el 23 de enero del 2012, cuando la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una decisión dividida en cuanto a los efectos, determinó liberarla. Mientras que ella regresó a París, Francia, en donde fue recibida prácticamente con honores el mismo día de su liberación.

Israel Vallarta, el otro acusado, sigue preso en el Altiplano, sin que se haya emitido todavía una sentencia definitiva.

Tras el libro subyace una minuciosa investigación del autor, el análisis no sólo de las casi 20,000 fojas de que consta el expediente, conformado por 33 legajos, sino además el estudio de materiales periodísticos, y entrevistas llevadas a cabo a los principales involucrados en la trama, que llegó a esferas tan altas como insospechadas, no sólo a los presidentes de México y Francia en aquel momento (Calderón y Sarkozy), sino incluso al papa, según narra el autor en la novela. En este aspecto, el autor presenta una faceta nueva del caso, relativa a las vicisitudes de la resolución judicial vivida en la Suprema Corte de Justicia, y al entramado que se suscitó en el ámbito de la diplomacia y las implicaciones y afectaciones que derivaron del caso en esa materia.

Esta historia de claroscuros nos recuerda las falencias que tiene nuestro sistema de procuración de justicia, sobre todo en el aspecto de la investigación de los delitos, pero también nos deja ver la ilegalidad en que muchas personas (tal vez demasiadas) se conducen cotidianamente en nuestro país en todos los ámbitos.

Sería deseable que todos leyéramos la novela, como un recordatorio de estas carencias que tiene el sistema de procuración de justicia, pero también para reconocer las fallas que como sociedad tenemos.

Valdría la pena conocer el criterio metodológico que utilizó el autor para discernir qué información de todo el cúmulo de material utilizó, para armar el rompecabezas de su novela sin ficción, que en aspectos se acerca mucho a un periodismo de investigación. En cualquier caso, será el lector quien forme su propia conclusión sobre este episodio en nuestra historia judicial.
@gaboglezsantos