Nunca en la historia de nuestro país se ha efectuado una compra tan grande de medicamentos e insumos médicos como la que se tiene planeada ejecutar por vía de la UNOPS. La sustancial inversión que comprometió el Estado mexicano para llevar a cabo esta mega licitación, nuevamente provoca incertidumbre en la industria y reclamos por un “piso parejo”.

La industria farmacéutica establecida en nuestro país representa un sector que aporta importantes montos de inversión, es generadora de empleos bien pagados y es contribuyente de impuestos en nuestro país. Ello nos invita a encausarla para su éxito en dicho proceso, y también a efectuar las eventuales asignaciones de manera estratégica, de forma que esto maximice el impacto económico en beneficio de México.

La industria farmacéutica nacional es una de clase mundial y, sin duda, una que brillará en un entorno de mayor competitividad, pero como país ganaremos más al desarrollar este proceso con el mejor interés de México como prioridad. Para ello se requiere abordar este nuevo proceso con una ágil y abierta interlocución, que permita claridad en los pasos, tiempos y criterios que serán aplicados para tal encomienda, y así lograr un mayor nivel de participación.

Tenemos frente a nosotros la gran oportunidad para demostrar que estamos poniendo a las y los pacientes al centro de nuestro actuar, asegurando para los usuarios del sistema de salud acceso a productos de la mayor calidad, seguros, manejados con una logística efectiva para que estén disponibles en los miles de puntos de uso y así también con los adecuados mecanismos para procurar su vigilancia. Si hacemos esto, daremos entonces los primeros pasos en el desarrollo de una verdadera política industrial farmacéutica y de dispositivos médicos que fomente la inversión, la creación de empleos, impulse las exportaciones, logrando así un mayor desarrollo económico y mejores niveles de bienestar para nuestra población.

Queda claro que en la actual administración las reglas del juego han cambiado. Los profundos cambios implementados en la política pública, la operación del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), junto con la compra que está procesando UNOPS, ha llevado a Cofepris a modificar los lineamientos con los sectores regulados. La nueva manera de ejecutar las compras de medicamentos, y la forma de manejar la distribución de los mismos, entre tantos otros cambios, sigue probando ser un entorno complejo para una eficaz re-alineación de la industria. 

El reto que tenemos por delante es lograr que el proceso conducido por la UNOPS para la compra de medicamentos sea el parteaguas positivo que tanto necesitamos, donde el sector farmacéutico establecido en México y el gobierno colaboren de manera transparente, para que así podamos entregar a México y a los usuarios del sistema de salud, el resultado que merecen y necesitan.

Pero, por grande que sea el evento de compra coordinado por la UNOPS, no podemos olvidar a los pacientes con necesidades de atención actual, el desafío global que arroja a los sistemas de salud esta pandemia de Covid-19, la contención de cadenas de contagio, implementar entornos seguros y saludables, la urgencia de sensibilizar a la población en el apego a dichos protocolos para que podamos mantener nuestras actividades productivas. Todos estos retos los tenemos de frente y así nos toca abordarlos, a pesar de nuestra desesperación por esta “nueva normalidad”, y las tantas otras brechas de acceso oportuno a la salud para los sectores más necesitados.

Verdaderamente estoy convencido que lograremos notorios y palpables avances hasta que el sector público y privado adopten una nueva dinámica de comunicación y colaboración que resista buscar regresar al pasado, para mejor invertir nuestro tiempo en construir y materializar una visión de salud y bienestar, donde el sector privado como actor relevante, complemente el sistema, como aliado de gobierno, para beneficio de los pacientes, las personas, y las familias que dependen del mismo.

*Patrick Devlyn es presidente de la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).