Trump tiene una boutique de amenazas. Se trata de la boutique  del miedo.

Lo hizo a finales de mayo. Saltándose los candados legales del Tratado de Libre Comercio de América del Norte fijó 5% la tasa arancelaria a todos los productos que México le exporta a Estados Unidos en caso de que México no disminuyera las entradas de inmigrantes centroamericanos.

Lo hizo durante su campaña: construir el muro a cargo del erario mexicano. Después dijo que de alguna manera México lo terminaría por pagar. Quizá a través de una tasa impositiva en las remesas (33,481 millones de dólares durante el 2018). Después ya no dijo nada.

En julio, Trump amenazó a Guatemala con aplicarle la misma receta: impuesto a las remesas en caso de que no firme un acuerdo de tercer país seguro para que impida la entrada de hondureños y salvadoreños a su país. Ciudadanos guatemaltecos que viven en Estados Unidos enviaron a sus familiares 9,000 millones de dólares el año pasado. La ministra de Exteriores del presidente (cómico) Jimmy Morales, Sandra Jovel, cometió un gravísimo error seguramente avalado por el cómico: no criticó a Trump por la amenaza sino a la oposición guatemalteca.

En su cuenta de Twitter, Jovel escribió: “Lamento el proceder de ciertos actores nacionales ávidos de protagonismo. Su ignorancia en la actual política exterior pone en riesgo lo que precisamente estamos tratando de evitar. La imposición de tarifas a nuestros productos y tasas a las remesas será su responsabilidad”.

En el gobierno de López Obrador existe la preocupación de que Trump reviva la amenaza del impuesto a las remesas en cualquier momento, sobre todo durante su campaña presidencial en el 2020. Por ello, se ha tratado de reforzar la seguridad del dinero que envían los inmigrantes a través de criptomonedas.

De acuerdo con Pablo González, cofundador del exchange Bitso, del “total del volumen de remesas de Estados Unidos a México, 0.02% ya se mueve vía activos virtuales, principalmente por bitcoin, que es la criptomoneda más popular en la actualidad” (El Economista, 22 de mayo).

No es sencillo encriptar las remesas por el sistema financiero estadounidense, pero no es imposible. El surgimiento de neobancos como Revolut, N26 y Atom Bank (en el que ha invertido BBVA) ayuda a acelerar y facilitar los procesos bancarios.

Amazon y Alibaba ofrecen productos financieros para dar soporte a su principal objetivo estratégico: “estar cada vez más presente en la vida de sus clientes favoreciendo las compraventas” (Retina, 27 de abril).

Supervisores de mercados y bancos centrales han expresado sus dudas acerca de la seguridad o la regulación que necesita la criptomoneda de Facebook. La red social se comprometió a lanzarla en el 2020.

Un funcionario de Hacienda me comenta que Trump podría imponer un requisito legal a las remesas: permitir únicamente que sean enviadas por personas con estatus legal. De los casi 12 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, entre cinco y seis no tienen estatus legal. Otra amenaza más severa sería la confiscación, una forma de expropiación. Parece perverso, lo es.

¿Está el gobierno de AMLO listo para el nuevo latigazo?

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.