Una moda sostenible es una respuesta holística a todo el proceso de la industria textil.

Cuando se habla de sostenibilidad en cualquier aspecto suele sonar complicado, más aun si llevamos este concepto a una de las industrias más grandes a nivel mundial.

Rodeada de estigmas tales como frivolidad, carencia de interés científico, banalidad, consumismo, etcétera, pareciera casi imposible concebir la ética y sostenibilidad dentro de este sector.

Todo lo que enfrenta y vive la sociedad se ve reflejado en muchos aspectos; a lo largo del tiempo la moda ha sido y continúa siendo un indicador claro e importante, que muestra en qué condiciones nos encontramos, pero no sólo eso, también sirve de canal para incluir a comunidades y grupos vulnerables como parte de su cadena de valor, brindando soluciones a las problemáticas actuales.

Cada día es más evidente cómo el consumo ilimitado de recursos materiales y las desigualdades sociales desencadenan en una situación insostenible que no puede permanecer igual. Vivimos en un completo contraste, donde nuestro sistema económico se basa en un consumo lineal que crece exponencialmente y los sistemas naturales fluyen de modo circular, es decir, se renuevan constantemente; cuando este movimiento se altera, el sistema sufre una crisis con tendencia a desaparecer. Si continuamos consumiendo recursos a los cuales no les damos el tiempo de renovarse, el sistema indudablemente colapsará.

Es debido a todos estos factores que nace el concepto de sostenibilidad, como una respuesta a los problemas que origina la forma de consumo desmedida e irresponsable.

La moda ética-sostenible propone conseguir que el proceso (diseño, suministro, fabricación y consumo de prendas de vestir) mejore la calidad de vida de todas las personas que participan en el mismo, jugando un papel activo en la reducción de la pobreza y marginación, así como la creación de medios de vida sostenibles, mientras minimiza el impacto sobre el medio ambiente.

Para que este modelo sostenible logre los alcances que se plantea, debe ser considerado desde tres aspectos fundamentales: económico, ecológico y social.

Datos tan reales como:

  • El 10 % de la contaminación de los ríos proviene de las fábricas textiles.
  • En la fabricación de una camisa de algodón se utilizan 200 litros de agua.
  • 100 toneladas de ropa producen 50 toneladas de CO2, lo que equivale a 12 coches en un año.
  • Las costureras asiáticas trabajan entre 60 y 70 horas semanales.
  • El algodón es el tejido que más contamina y también el más utilizado; absorbe 25% de los insecticidas y herbicidas en todo el mundo.

Uso de fibras provenientes del cultivo orgánico, uso de técnicas de reciclaje, uso ecológico de recursos, atención a la calidad de vida de artesanos y comunidades, recuperación de técnicas ancestrales y comercio justo son sólo algunas de las soluciones que promueve la moda ética-sostenible.

Una moda sostenible es una respuesta holística a todo el proceso de la industria textil de manera eficiente y mitigando su impacto ambiental.

Las soluciones y aportaciones positivas están presentes tanto en el método de producción como en el diseñador y la elección del consumidor, por lo que todos podemos lograr un modelo ganar-ganar desde cualquier ámbito en el que nos encontremos.

*Director general de Promotora Acción Social Empresarial?.

Twitter: @ACCSE