En estos días de tristeza, mucha tristeza, gran valor humano y esperanza nos hacen reflexionar sobre el sentido de la vida y nuestra pequeñez humana ante la fuerza de la naturaleza.

Aprendimos mucho del terremoto de 1985, también debemos de reconocer que tenemos mucho más que aprender para hacer frente a los estragos del terremoto del S-19.

Es de encomiar el valor y la solidaridad de los ciudadanos de Puebla, Morelos y la CDMX que dieron lo que tienen y hasta lo que no tienen para ayudar los hermanos lastimados por el terremoto, no sólo prestaron su celular, su cargador, o sus manos polvosas, en cada gesto el corazón y el coraje; coraje de una raza, del bueno, del de adeveras para ayudar al caído.

Hay que reconocer a esos mexicanos que tomaron la calle para ayudar, que se organizaron para decirle al mundo que estamos de pie y saldremos adelante.

Hay que sentir orgullo que, por primera vez en muchos años, el mundo conoció de qué estamos hechos los mexicanos de a pie, que no somos un pueblo de delincuentes y violadores, como dijo el señor Trump; por primera vez en muchos años no fuimos la nota roja de la prensa internacional, fuimos el exclamo de admiración del mundo entero, somos el pueblo que se levantó del polvo con el puño en alto; por primera vez en muchos años no fue la nota corruptiva lo que nos distinguió, fue el inmenso orgullo y tenacidad de los mexicanos, que no dudaron ni un segundo en arriesgar sus vidas ante la latencia de un corazón herido o el llamado de un cuerpo atrapado.

Mención aparte para mi querida doña Frida, rescatista de la Marina Armada de México, rostro amable de la tragedia del S-19, sus zapatos, goggles y su tranquilidad al caminar son el icono de la colaboración entre humanos y animales, Frida es el personaje visible de un ejército de perros rescatistas que llegaron hasta el límite de sus fuerzas para encontrar a los sobrevivientes que desde la oscuridad de los escombros reclamaban ayuda, reconocimiento también a sus entrenadores y rescatistas.

Ante la broma de la naturaleza que dos terremotos sucedieran el mismo día en la misma ciudad, el puño en alto y el rostro de Frida serán el testimonio de un pueblo que se levantó del polvo y que con una sola voz dijo: #FuerzaMéxico. Todos fueron héroes.

Twitter: @ErosalesA