En la primera parte de este análisis abordé el entorno internacional, nacional y local de la citricultura; vislumbrando como una oportunidad económica su expansión a través de las exportaciones, mediante la agregación de valor al producto, pero sin dejar de atender la demanda del consumo interno

De acuerdo con un estudio de la Corporación para el Desarrollo Agropecuario del estado de Nuevo León se identifican tres importantes mercados internacionales:

Europeo: Es el mayor importador de fruta fresca y jugo (40% de la producción mundial), su principal proveedor es España, con la disposición al pago de altos precios por calidad, que muestra preferencia por la producción local y sustentable.

EUA: Importa 83% de la fruta de países como Australia y Sudáfrica, dichas importaciones muestran una tendencia al alza por las afectaciones productivas que ha registrado, principalmente, el estado de Florida; Brasil, su principal proveedor de jugo concentrado, es un consumidor que prefiere los productos procesados y muestra últimamente preferencia por los jugos pasteurizados, lo que complica su importación a varios países.

Canadá: Importa 76% de su consumo de EUA y de Sudáfrica 19%, se considera uno de los mercados con mayores posibilidades para la fruta mexicana, presenta disposición al pago de altos precios de acuerdo con la calidad y prefiere la producción orgánica.

Definitivamente la cercanía de México con EUA lo convierte en el principal mercado para la exportación de los productos procesados y Canadá para la de fruta en fresco; en particular el estado de Nuevo León tiene el potencial de convertirse en uno de los principales estados productores de fruta fresca y de jugos concentrados, dada la calidad de su fruta, reconocida internacionalmente, con un periodo amplio de cosecha, y su alta capacidad instalada para la industria.

Para lograrlo, es necesario trabajar en cuatro temas principales: productividad enfocada en la tecnificación del riego, innovación tecnológica, infraestructura, capacitación, nuevas variedades y generar valor agregado; sanidad con sitios libres de mosca de la fruta, prevención y control del HLB, control de la negrilla y control biológico; organización mediante sistema de información, agricultura por contrato, alineación de metas entre instituciones, y, por último, la comercialización con campañas de promoción del consumo interno y el certificado de origen de cítricos (calidad Nuevo León).

Aunado a lo anterior, resulta importante el establecimiento de un centro de subastas de frutas y de alianzas estratégicas entre productores y empresas comercializadoras o industrializadoras. En este sentido, FIRA ofrece el acceso al financiamiento para capital de trabajo e inversión fija para los actores de la cadena, así como mecanismos para la administración de los riesgos, a través de la compra de coberturas de precios para productores y consumidores, además de apoyos tecnológicos de capacitación y asistencia técnica para mejorar la organización, capacitación y acceso a los mercados de los actores de la cadena.

La experiencia y resultados de FIRA, a más de 60 años de su creación en el Banco de México, lo hacen un actor importante para amalgamar esfuerzos entre productores, autoridades e instituciones, a fin de elevar la rentabilidad y consolidar a los actores involucrados en la cadena productiva de los cítricos. De esta manera las oportunidades se pueden consolidad a favor de la economía de nuestro país.

*José de Jesús Ruiz Barreda es director regional del Norte de FIRA.

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