Muchas veces me he preguntado por qué en México hay tantos comentaristas y cronistas dedicados al futbol en los medios de comunicación, tantos programas especializados en la radio y la televisión y tantas columnas en la prensa diaria, si únicamente existen 18 equipos participantes en un torneo, el principal (Primera División Profesional), que muchos califican de mediocre, o sea, de calidad media o de poco mérito, tirando a malo , según las acepciones de la Real Academia Española.

Tengo una explicación simple: el negocio del futbol permite que muchas personas vivan de él: dueños, directivos, entrenadores, jugadores, representantes de éstos, publicistas, fabricantes de uniformes y zapatos, periodistas y muchas personas más.

Si no existiera ese torneo, tal vez la actividad económica de estos agentes sería distinta.

Conviene hacer una distinción elemental: una cosa es el deporte del futbol, parte del ocio, y otra, el negocio del futbol.

El primero se inventó hace más de 100 años; el segundo es más reciente y requirió la existencia de empresarios que descubrieran en el futbol no sólo un deporte para sus practicantes, sino una oportunidad para crear valor: un entretenimiento (espectáculo) para una población muy amplia y una demanda para muchos productos y servicios.

Con los medios de comunicación modernos, la capacidad de los estadios o parques deportivos y la visibilidad de los clubes pudieron ampliarse.

Antes, la camiseta oficial de un equipo solamente la usaban sus jugadores durante los partidos; ahora, los aficionados se visten con ella en distintas ocasiones.

Antes, opinar -sobre todo acerca de los partidos y de los futbolistas- era una actividad muy limitada en los medios; ahora, todos los días muchos comunicadores, con sus filias y sus fobias personales e institucionales, tratan de convencer a sus receptores lo mismo acerca de las virtudes y los defectos de directivos y jugadores, que de la organización de los torneos o las pausas hidratantes.

Como en cualquier otra actividad, los empresarios del futbol decidieron organizarse para su beneficio. Y es que, ¿podría ser de otra forma? Ellos definen las características de los torneos; deciden quién participa y bajo qué condiciones, a qué horas y días hay partidos, si éstos se difunden en vivo o en forma diferida en la televisión abierta o mediante cable; se asocian con quien les conviene; negocian contratos con jugadores, entrenadores, patrocinadores, anunciantes, medios de comunicación, etcétera; hacen inversiones en instalaciones; fijan los precios para asistir a los partidos, venden objetos alusivos a sus clubes, etcétera.

Según su sitio oficial en Internet, la visión de Chivas es: Ser el club de futbol número uno a nivel mundial en la obtención de títulos, mayor número de aficionados, calidad de fuerzas básicas, programas comerciales e instalaciones deportivas .

La del club Pachuca es: Ser un grupo de empresas e instituciones de vanguardia que promuevan el desarrollo deportivo, académico y comercial de la sociedad, en un entorno ético de generación de empleos, sustentado siempre en procesos de excelencia en todas sus operaciones .

Chivas y Tuzos utilizan el adjetivo comercial y tienen tiendas virtuales. Y la Federación Mexicana de Futbol Asociación quiere ser una institución eficiente que lleve al Futbol Asociación en el ámbito deportivo y económico a consolidarse como la mejor fuente de espectáculo .

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