Las esperanzas de que Trump moderaría sus radicalismos contra México (y el mundo) han quedado ?desmentidas. Trump no solamente no se moderará en sus embestidas, sino que además tiene mucha prisa por llevar a cabo su agenda antimexicana. La prueba la dio al expedir la orden para que se empiece a construir el muro transfronterizo. Ése es el contexto en el cual los enviados mexicanos llegarán a Washington a renegociar el ?TLCAN. Las perspectivas no son propicias.

Lo primero que cabe destacar es la gran asimetría que se presenta entre México y Estados Unidos. Ésa es la razón por la cual resulta desaconsejable que se trate de adoptar en esa negociación una posición de fuerza. Sin embargo, tampoco daría frutos una sumisión abierta. Fuerza no es lo mismo que firmeza y ésta es la actitud que se sugiere como más deseable. Desde esa perspectiva ha faltado capacidad para refutar que el libre comercio no ha sido benéfico para EU. Ha sido inmensamente benéfico. El déficit que existe es resultado del mucho mayor tamaño de la economía de EU con respecto a la de México y no consecuencia de desventajas implícitas en el TLCAN. Sorprende que Guajardo y Videgaray no hayan caído en la cuenta de tan importante argumento, empezando por exponerlo a la opinión pública de ambos países.

Un dato adicional preocupante es la prisa con la que la administración de Trump quiere llevar a cabo la renegociación con México del TLCAN. Al respecto, en la edición de El Economista del miércoles ya salió la noticia de que Trump solicitará al Congreso el permiso para que el proceso se realice en fast-track. Evidentemente, la falta de tiempo no facilitará algo en lo que las autoridades mexicanas ya deberían estar trabajando y que es la posibilidad de hacer frente común ante EU con Canadá. El otro punto es el de contar con mayor margen para que las políticas de Trump empiecen a surtir sus efectos negativos sobre los consumidores estadounidenses.

Ésa puede ser la otra gran veta a explotar. Será inexorable que el proteccionismo de Trump, como todos los proteccionismos de la historia, no dé lugar a precios más elevados para los consumidores y menor calidad en los productos que consumen. Cuando esas realidades se hagan presentes en la vida de los estadounidenses, México tendrá un buen aliado para sus enfrentamientos contra Trump.

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