Hay mentes perversas que quieren tener a otros en la oscuridad y la miseria para que su dependencia hacia ellos sea total. Hay quienes pudiendo hacer mucho bien con el poder que ostentan y los recursos que disponen, prefieren hacer el mal y ese mal les causa adicción. Hasta el punto de no poder volver atrás.

Hay quienes se acostumbran a decir tantas mentiras, que pretenden que en algún momento parezcan verdad aunque la realidad se encarga de desmentirlos una y otra vez con consecuencias cada vez más graves. Hay quienes a pesar de la evidencia contundente, siguen cegados porque su odio y resentimiento no ha sanado y prefieren ver a otros caer aunque eso implique su propia destrucción; suelen ser los mismos que aplauden al verdugo mientras contemplan cómo acaba con ellos. 

Vendieron esperanza y trajeron desolación. No obstante el cúmulo de malas decisiones y pérdidas humanas, económicas y materiales, aún nos quieren llevar más lejos, al abismo, donde el fondo no se ve pero cada día se percibe más cercano.

En un país en donde no se enfrentan los grandes desafíos que afectan a millones, en donde no se resuelve nada y más bien se complica y empeora todo, en donde se juega con la vida de millones mientras se pretende cancelar su futuro, tristemente seguimos siendo testigos de cómo la realidad se puede deteriorar y mucho.

Nuestra esperanza para frenar y revertir el daño provocado es consolidar una oposición que abra un nuevo camino y que, por más imperfecto que sea o parezca, será mejor que seguir como vamos. Por eso, la intención del otro lado está clara, apagar a México generando dos efectos: que haya más caos para seguir confundiendo y manipulando y fracturar a la oposición para que la alianza “Va por México” no sobreviva en 2024.

La moneda está en el aire. Si toda la oposición se une para frenar la contra reforma energética, entonces podemos respirar y seguir construyendo ese contrapeso que aún es incipiente. Pero si los legisladores que necesitan para aprobarla se venden, no sólo se acabaría la alianza opositora, peor aún, México entraría en una crisis cuya magnitud, alcance y destrucción no podemos visualizar completamente en este momento.

El golpe sería brutal para la economía de todas las familias, el suministro de electricidad, el medio ambiente, la atracción de inversiones y los compromisos de México frente al mundo por las violaciones de múltiples tratados y acuerdos internacionales. La intención es clarísima: quieren apagar a México. Oremos y actuemos juntos para impedirlo. Aún estamos a tiempo.

*El autor es presidente Fundador del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora A.C. (IPEA). Primer Think Tank de jóvenes mexicanos y de Un millón de jóvenes por México.

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