Polonia y Hungría amagan con vetar el alivio financiero aprobado por la Unión Europea, y al hacerlo, el azote del Covid-19 se extenderá y profundizará en el terreno económico.

El líder conservador polaco Jaroslaw Kaczynski no gobierna, pero el entorno autoritario de su figura que mueve los hilos del partido Ley y Justicia, que sí gobierna, lo convierte en un político omnipresente, omnisciente y omnipotente. “No nos dejaremos chantajear con dinero, declaró a la Gazeta Polska Codzienna, se nos pretende arrebatar la soberanía nacional”.

Quien menciona la palabra “soberanía” no tiene otra intención que dopar a la ciudadanía.

Kaczynski se refiere al condicionamiento que la Comisión Europea, pero sobre todo el Parlamento comunitario, desean imponer a Polonia y Hungría debido a la injerencia de sus líderes políticos en los respectivos órganos judiciales.

Polonia y Hungría se encuentran en la cola de un informe de la Comisión sobre los principios fundamentales que vieron nacer a lo que hoy conocemos como la Unión Europea. Ambos países son gobernados por líderes nacionalistas y autoritarios, y por lo tanto, desean acotar la libertad de expresión, lastimar los derechos de las minorías y las oenegés. Para hacerlo, requieren controlar el poder Judicial.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha condenado que varias ciudades polacas se hayan proclamado como “zonas libres de LGTB”, algo que “no tiene cabida” en la Unión Europea.

El presidente polaco, Andrzej Duda, del partido de Kaczynski, dijo la semana pasada que la “ideología de género” es “peor que el comunismo” pues amenaza con pervertir la identidad nacional polaca.

El propio Kaczynski realizó un paralelismo similar al de Duda, asegurando que, “incluso, durante la época comunista, cuando Polonia estaba sometida a la URSS, algunas particularidades y zonas de libertad eran respetadas” (La Vanguardia, 14 de octubre).

En julio se consiguió el acuerdo, en septiembre los gobiernos de los 27 miembros de la Unión Europea empezaron a presentar sus planes de recuperación y en octubre Polonia y Hungría han puesto en aprietos a 25 países, pero principalmente a España, Italia y Francia, los más afectados por el Covid-19, al amagar con el veto del fondo compuesto por 752,000 millones de euros de ayudas.

Resulta absurdo que Kaczynski mencione que la Unión Europea amenaza con desgajarle soberanía a Polonia. En efecto, para pertenecer a la Unión Europea hay que ceder soberanía, de lo contrario no se puede ingresar. Pero decirlo se escucha muy bonito: “se nos pretende arrebatar la soberanía nacional”.

Boris Johnson también apela a la soberanía para apostar por un Brexit duro. Kaczynski no ha aprendido del Brexit. Coquetea.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.