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Opinión

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Políticas económicas heterodoxas

La ortodoxia de la política económica que ha prevalecido en el mundo ha tenido efectos diferentes en los países. Han sido sólidos en los países desarrollados con fuerte tradición de disciplina institucional. Han sido nefastos en muchos países de tamaño intermedio y pequeños con democracias inestables. Éstos viven en callejones de difíciles salidas. El contenido restrictivo de la ortodoxia, cuando se ha prolongado demasiado, los ha destruido.

Como reacción, han surgido voces heterodoxas expresadas especialmente por economistas. Sobresalen Thomas Piketty con su exhaustivo análisis sobre la desigualdad, y ahora el ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, sobre deuda y crecimiento económico.

Las tesis de Piketty son acertadas, pero sus propuestas de política económica encuentran la oposición de los que deciden sobre ellas. No es de extrañarse en un mundo como el que vivimos, de engranajes de poder, sobre todo financieros, que determinan la cotidianidad económica.

A diferencia de Piketty, que es un académico con nula influencia en la política real, Varoufakis surge de la resistencia del nuevo gobierno griego de continuar con la política restrictiva impuesta por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que ha conducido, si bien aunado al caos y la corrupción previas, a que Grecia tenga un desempleo de 25%, un gasto público de la mitad desde el 2009, una caída del PIB de 22%, igualmente desde el 2009, y un aumento de 35% en la relación deuda-PIB. Sin embargo, no es el único país que vive en el naufragio.

Independientemente de las negociaciones entre el gobierno griego y la troika, en donde está perdiendo el gobierno helénico, se esperaría una mayor flexibilidad. También tiene un significado de legitimidad. Dice Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía: Rara vez las elecciones democráticas dan un mensaje tan claro como el que se dio en Grecia. Si Europa le dice no a la demanda de los votantes griegos en cuanto a un cambio de rumbo, está diciendo que la democracia no es de importancia, al menos cuando se trata de asuntos económicos .

La síntesis deseable en el diseño de política económica es que continúen aquellos que conocen el funcionamiento de los mercados de deuda y las medidas de austeridad, pero que también participen aquellos que creen en la democracia y los derechos humanos, cuestiones que por rigidez ideológica son subestimadas o ignoradas.

La experiencia de Syriza en Grecia, por su posición antisistema, si bien es suave en las negociaciones, aunque beligerantes en el discurso, está alentando a otros partidos políticos como es Podemos en España, que sostiene un ambiguo programa, que sus fundadores aplicaron en Venezuela cuando fueron asesores de Hugo Chávez, con resultados nefastos. Y es que la estrategia antisistema sirve para captar popularidad pero no para gobernar.

El hecho de que los partidos tradicionales estén demasiado comprometidos con el pasado, los limita y permite el nacimiento de otros partidos con una línea incierta. Estos golpes plantean como reto una nueva política en la Unión Europea que privilegie el estímulo a la demanda y también reformas que incrementen el crecimiento potencial. Esto superaría las limitaciones de aplicar medidas de talla única, válidas para unos países y disfuncionales para otros. Hay diferencias en cultura para el trabajo y competitividad, consistencia y disciplina en las decisiones públicas.

Mientras las calabazas se acomodan en el camino, el Banco Central Europeo ya cerró la llave de los créditos a Grecia. Con ello, empezó el forcejeo entre una política ortodoxa y otra que busca salidas al túnel de las limitaciones.

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