Entre el 2006 y el 2011 el frijol en México se cultivó en un promedio de 1.7 millones de hectáreas. De acuerdo con las características de estos terrenos, 87% corresponde a tierras de temporal, en su mayoría de bajo potencial productivo.

Históricamente se ha mantenido la autosuficiencia nacional de este producto, donde el consumo humano es de alrededor de 910,000 toneladas anuales.

El año pasado se presentó una situación crítica que afectó a los principales estados productores de frijol: Zacatecas, Durango, Chihuahua y Sinaloa; los tres primeros por sequía y el último por heladas.

Así, en el 2011 la superficie sembrada se redujo 20%, los siniestros se incrementaron 230% y, en consecuencia, la producción cayó 53% respecto del 2010.

Dadas estas circunstancias, es claro que se tiene un déficit de producción nacional para consumo cercano a las 400,000 toneladas.

En circunstancias similares en el pasado, nuestro país importó frijol de Estados Unidos. Sin embargo, el 2011 también fue crítico en ese país en este cultivo.

La superficie sembrada se redujo 32% y la producción 38%, principalmente en frijoles pintos y negros, que son los tipos que se demandan en México.

Por ello, se han limitado las disponibilidades de inventarios para exportaciones a México, estimando así un recorte de 41% respecto del 2010.

Ante un escenario de menor oferta nacional y mundial, los precios del frijol han repuntado de manera extraordinaria, el precio pagado al productor en Estados Unidos se ha incrementado hasta 68%, mientras que en México, de acuerdo con información de la Secretaria de Economía, los precios al mayoreo en la Central de Abasto de Iztapalapa en el DF crecieron alrededor de 100% de enero del 2011 a enero del 2012.

Al parecer, este año no será mucho mejor. En el presente ciclo otoño invierno 2011/2012, el avance de siembras y cosechas muestra una menor superficie que la del ciclo homólogo anterior, por lo que es posible que los precios de este producto continúen elevados.

Los productores que se dedican a esta actividad este año deberán aprovechar los programas de apoyo para mejorar tecnológicamente y especialmente buscar las mejores alternativas para administrar sus riesgos.

Tener certeza sobre los inventarios en México de éste y otros productos también sería de gran ayuda.

*J. Antonio Manríquez Núñez es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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