Tras haber suspendido la amenaza de imponer aranceles unilateralmente a todos los productos que cruzan nuestra frontera norte, el gobierno federal alardea que fue gracias a la capacidad de nuestros funcionarios; sin embargo, desde mi punto de vista, fue una crisis originada por una nueva política migratoria de puertas abiertas, sin evaluación ni análisis suficiente. Una muestra más que las malas decisiones de política pública, tarde que temprano tienen sus lamentables consecuencias.

Ahora, ¿por qué se dio un flujo extraordinario de 44,000 migrantes en menos de un mes? Por muchos años nuestro país había mantenido una política migratoria responsable; concentrada principalmente en el pleno respeto de los derechos humanos de los migrantes, pero asegurando flujos regulares hacia la frontera norte. Más en un cambio de timón a la llegada de esta nueva administración, se aumentaron ilimitadamente las visas humanitarias y de trabajo incluso a Nicaragua, El Salvador y Honduras, con quienes no compartimos frontera, además del anuncio de programas especiales a nuestros hermanos de Centroamérica. No tengo duda que esto, más la precaria situación que viven en sus respectivas naciones, alentó de forma alarmante los flujos migratorios, incluyendo a miles de menores no acompañados.

Como se expuso durante la comparecencia del canciller en la Comisión Permanente esta semana, las instituciones públicas de las fronteras del país no estaban preparadas y hoy están colapsadas, especialmente las de la frontera sur. El sistema de salud a penas es suficiente para nuestros connacionales y gran parte del apoyo que se da a los migrantes, por años ha sido sostenido por organizaciones civiles especializadas, que por cierto, desde diciembre pasado no han recibido un solo peso de apoyo.

El presidente ha asegurado “donde come uno, comen millones”, pero esta aseveración es irresponsable, no se puede engañar más a los mexicanos, no hay inversiones y no hay ningún proyecto que asegure empleo los ciudadanos mexicanos menos para los migrantes. La situación que se vive en varios estados de la República es crítica, como mi natal Tabasco, donde no se ha generado un solo empleo en los últimos tres años, ¿cómo van a generarlos para miles de migrantes, pero no para el pueblo de México? ¿Cuál va a ser el impacto presupuestal de esta medida? Es tiempo de que el gobierno nos explique.

En este mundo del revés, mientras en México se da un mensaje de apertura total a la migración, el canciller negocia con Estados Unidos un despliegue de contención sin precedentes en la frontera sur, 6,000 gendarmes que no tienen experiencia en cómo atender este tipo de fenómenos y con un alto entrenamiento militar. Ya se imaginarán ustedes las consecuencias.

La declaración conjunta que se reveló recientemente establece, según una traducción libre que hice, que “si Estados Unidos determina a su criterio, después de 45 días calendario, que las medidas adoptadas (por México) no han logrado resultados suficientes, éste se compromete a iniciar inmediatamente el análisis de su legislación local para que el acuerdo sea aplicable y se implemente en los siguientes 45 días”. No hay margen de duda, esta declaración es vinculante, no estamos frente a una negociación, sino ante un acuerdo en proceso de implementación.

Sabemos claramente lo que sigue, financiar programas que no ayuda a la mayoría de los mexicanos, desplegar una guardia en la frontera cuando la inseguridad se encuentra distribuida en toda la República, cambiar leyes para cumplir caprichos. Preocupa mucho lo errático de las decisiones de política pública, y la falta de señales claras que le den certeza a este país y a millones de mexicanos. Conclusión: Trump obtuvo su muro.

@PerezSoraya

SorayaPérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.