La migración es un difícil problema mundial. En números se trata ahora de 250 millones de migrantes. De ellos, 150 millones son asiáticos, 37 millones provienen de América Latina, 34 millones son de África y 29 millones de los países árabes y de Europa del Este.

Se estima que en cerca de 30 años uno de cada cuatro europeos tendrá raíces africanas. En Francia, en 1925 había 150,000 africanos. Ahora son 6 millones, cerca de 10% de la población francesa. En Estados Unidos viven 55 millones de personas con origen hispano, y dentro de 35 años serán mas de 100 millones. La migración venezolana reciente acumula mas de 3 millones de personas, mismas que piden asilo en Colombia y Ecuador.

De Nicaragua huyen miles hacia Costa Rica por la represión gubernamental. Haití tiene una migración masiva, misma que se calcula en 70% de la población calificada.

De Guatemala, Honduras y El Salvador, huyen hacia México para después irse hacia Estados Unidos. Simplemente en nuestro país hay miles de personas provenientes de estos países, esperando respuestas consulares. Mientras tanto, en los centros de población en donde están hay conflictos de todo tipo.

La migración es un desafío. En Alemania fueron absorbidas más de 1 millón de personas en el 2015 y el 2016. Ello se explica porque es un país con un fuerte aparato industrial que requiere de una fuerza laboral creciente. México, en comparación, no tiene la capacidad económica para absorber la mano de obra que resulta de su crecimiento demográfico, menos para captar población extranjera en grandes cantidades. William Shakespeare, en una de sus obras dice: “No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después”.

En Europa, Angela Merkel, canciller de Alemania, lidera una posición prudente y generosa respecto a los migrantes. Dice: “El tema del asilo preocupa mucho más a Europa que el tema de Grecia y la estabilidad del euro (....) La perspectiva europea del tema del asilo podría constituir el próximo gran proyecto europeo en el que demostremos si realmente somos capaces de actuar en común”.

Frente a la posición de Angela Merkel está en desbandada toda la corriente nacional populista, empezando con Trump y pasando por Bolsonaro y muchos mas, que sostienen la tesis del “nosotros” que conlleva la lógica de la expulsión. La existencia de este grupo de jefes de Estado impide los compromisos para articular una política global mas allá de las buenas intenciones que se han definido por parte de los países y de las autoridades de la ONU. Lo planteado en la ultima reunión internacional no compromete a ningún país.

De fondo, enfrentar el problema migratorio es aceptar que el subdesarrollo, la violencia, las guerras, el cambio climático y otros desastres naturales son los que expulsan a la población migrante.

Coyunturalmente, el problema a que se enfrentan las instituciones internacionales y los lideres de los países más importantes es el bajo crecimiento económico mundial, por lo que difícilmente van a decidir sobre la absorción de gente que huye de sus países. Algunos líderes europeos que ven a los migrantes como una oportunidad, no como una amenaza, debido al envejecimiento de la población europea, reconocen los problemas políticos de rechazo entre otras razones porque implica un cambio social.

La migración como fenómeno social polimorfo y múltiple está en la discusión política.

SergioMota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.