De 113 países estamos en el 92, 45 sobre 100. Ni de panzazo. Sólo en ausencia de conflicto civil nos dan 1.0, es de dudarse, ¿verdad? Otras buenas calificaciones: transparencia del gobierno (0.68), libertad de religión (0.74), asociación (0.65) y expresión (0.52).

Resultados significativos: a) justicia criminal (105 del 113 global), las peores valoraciones corresponden al sistema penal efectivo (0.19 respecto a 1.0), investigaciones adecuadas (0.26), discriminación y corrupción (0.29); b) corrupción (lugar 102): en poder legislativo (0.19 vs 1.0), ejecutivo (0.33), policía y milicia (0.35), judicial (0.36); c) justicia civil (lugar 100): tardanza (0.27), discriminación (0.32), corrupción (0.34), acceso y cumplimiento (0.39); d) orden y seguridad (99): corrección violenta (0.29). Cuatro capítulos más que no consigno por falta de espacio: contrapesos del gobierno, gobierno abierto, derechos fundamentales y legislación coactiva.

Lo anterior se desprende de estudios que lleva a cabo una organización independiente, no lucrativa y multidisciplinaria, cuyo objeto es analizar el avance —o retroceso— del estado de derecho en 60% de las naciones del planeta. World Justice Project nace en Estados Unidos, 2006, fundada y dirigida por abogados de prestigio, patrocinada por varias personas físicas y jurídicas, con instituciones de diversos países como asociados estratégicos.

Mal nos va en comparaciones internacionales en casi todos los indicadores. Algunos ejemplos: México ocupa el 10° sitio mundial por número de pobladores y el 15° por tamaño del producto interno bruto, pero en ingreso nacional por cabeza figura en el 70°. Estamos en el 56° en ciencia, técnica e investigación. Grado de pobreza, 2018, comparación con 171 países, la República se ubica en 142 con 46% de habitantes afectados.

Menuda tarea tenemos los ciudadanos comprometidos, organizados o no. Es deber de compromiso con los que menos tienen. Es deber de solidaridad, fraternidad y caridad. Menuda tarea, sobre todo, la que tiene por delante el gobierno que pronto entrará en funciones. Un costal lleno de promesas que ha de tener respuesta. Respuesta racional y no “ocurrencial”.

Lo que se ha hecho en México, sexenio tras sexenio, es ir ensanchando la base orientada a un país mejor. Resolver nuestros problemas en seis años es fantasía. Toca apuntalar más el andamiaje. Con eso bastará. ¿Mejorarán los indicadores de México al término del sexenio de don Andrés Manuel? Esperemos que no sea salida de potro joven y llegada de burro viejo.

PabloAveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.