En 1969, cuando empecé a trabajar en una institución financiera privada, una de las tareas de los economistas senior era conseguir la materia prima para hacer sus análisis. Hace 11 años, en una reunión del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales, un demógrafo dijo que los economistas habían conseguido que el gobierno produjera estadísticas para ellos. Hoy, lo que falta es tiempo –de economistas y otros profesionales– para procesar las existentes y hacerlas útiles en la toma de decisiones públicas y privadas.

Con Internet tener cifras económicas, demográficas, etcétera, se ha vuelto cada vez más fácil. Por ejemplo, el miércoles pasado se anunció un nuevo portal: http://sieg.gob.mx/. El Sistema de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (SIEG) es el resultado de un proyecto conjunto de cuatro instituciones de esta entidad federativa: la Secretaría de Planeación, el Sistema Estatal de Información Jalisco, el Instituto de Información Territorial del Estado de Jalisco y el Consejo Estatal de Población. La información del SIEG está organizada en ocho grupos: población y sociedad; economía, ocupación y empleo; ciencia y tecnología; geografía; medio ambiente; gobierno y seguridad, y municipios.

Hay algo más novedoso. El 2 de abril del 2012, H. James Wilson, investigador en Babson Executive Education, publicó un artículo ( Employees, measure yourselves , The Wall Street Journal) enfocado en la salud y la productividad de las personas.

El proceso de llegar a ser consciente de sí mismo –Wilson afirma– se ha basado en la intuición y la retroalimentación anecdótica. Esta realidad está cambiando debido a la práctica voluntaria de recolección y análisis de datos sobre nosotros mismos (auto-analytics).

Recientemente ( You, by the numbers , Harvard Business Review, septiembre del 2012), él presentó algunas de las herramientas cada vez más utilizadas en el mundo del trabajo. Éstas se refieren a tres dominios: el físico, el pensante y el emocional. Wilson describe los resultados que algunas personas han logrado después de reunir e interpretar datos acerca de cómo funcionan y se sienten. Según Wilson, los mejores resultados se obtienen cuando la automedición se lleva a cabo con un plan en mente. El auto-análisis proporciona la evidencia que la gente necesita y quiere para hacer su vida personal y su trabajo más productivos y satisfactorios.

Sleep On It, aplicación desarrollada por MedHelp, permite registrar datos sobre la cantidad y la calidad del sueño. Esto hace posible comprender por qué nos sentimos alertas (o aletargados) en ciertos días laborables y cómo optimizar la relación entre el descanso y el desempeño. Otras herramientas similares son Fitbit, Jawbone Up y Nike+ FuelBand.

También hay herramientas relacionadas con las rutinas, hábitos y productividad del trabajo pensante, como Voyurl, RescueTime (http://www.rescuetime.com/), Quantified Mind (http://www.quantified-mind.com/) y EPOC neuroheadset (http://www.emotiv.com/index.php; http://www.emotiv.com/store/hardware/epoc-bci/epoc-neuroheadset/).

Asimismo, es posible medir nuestras emociones con MoodKit (http://www.thriveport.com/), MoodPanda (http://www.moodpanda.com/),750 Words (http://750words.com/) y Mappiness. En la London School of Economics hay un proyecto de investigación, encabezado por George MacKerron, interesado en la felicidad. En diciembre de 1996, el título principal de una portada de la revista The Economist fue Happiness (and how to measure it) .

Cuantificarnos es una experiencia reveladora. Pero no hay sustituto para la reflexión personal.

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