Para algunos, los resultados de un estudio podrían ser malas noticias. Desde finales de los años 90 del siglo pasado, la desigualdad del ingreso en América Latina ha disminuido. Esto no es un lema gubernamental. Ha habido progreso.

El Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad Nacional de La Plata, recientemente difundió un documento acerca de la distribución del ingreso en Latinoamérica, cuyos autores son Leonardo Gasparini, director del Cedlas, y Nora Lustig, profesora en Tulane University.

Dos factores principales parecen explicar ese resultado: un decremento de la brecha de ingresos entre los trabajadores calificados y los poco calificados, y un aumento de las transferencias a los pobres.

La reducción se debe a muchos factores, entre ellos las condiciones macroeconómicas que promovieron el empleo, el efecto en el mercado laboral de reformas orientadas al mercado en los 90, la expansión de la educación básica y el fortalecimiento de las instituciones laborales. Probablemente, debido a la existencia de finanzas públicas sanas y a una preocupación social, la mayoría de los países latinoamericanos aumentó el gasto social: adoptó o amplió los programas de transferencias monetarias condicionadas, enfocadas en los pobres.

En el informe mencionado se documenta la trayectoria de la distribución en México y se cita un capítulo de un libro publicado en el 2010 (G. Esquivel, N. Lustig y J. Scott, A decade of falling inequality in Mexico: market forces or State action? en Declining Inequality in Latin America: A Decade of Progress?)

En 1994, el coeficiente de Gini, medida de la desigualdad, llegó a 0.537, considerando el ingreso total corriente (1 representa la máxima desigualdad y 0 la igualdad); en el 2006, fue de 0.494. Después de una crisis económica relacionada con el desorden en las finanzas públicas, la concentración del ingreso subió; considerando el ingreso monetario corriente, aquel coeficiente pasó de 0.489 en 1984 a 0.564 una década después. Luego hubo reformas económicas. En el 2006 ese indicador era de 0.506.

Gasparini y Lustig escriben: […] Después de la aplicación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la crisis cambiaria en 1995, la desigualdad ha estado en una tendencia a la baja.

En el 2005, el coeficiente de Gini regresó más o menos al mismo nivel que tenía en 1984 .

¿Por qué aumentó la desigualdad durante el periodo de crisis y reformas estructurales? ¿Cuánto se debió a las reformas de política?

La integración manufacturera, debido al TLCAN, acrecentó la demanda de obra poco calificada en México. Las remesas provenientes de Estados Unidos elevaron los ingresos de la población pobre.

La creación de Procampo en 1994 otorgó recursos a los hogares campesinos y hubo otras transferencias gubernamentales.

Gasparini y Lustig afirman: La disminución de la desigualdad coincidió con la aplicación del TLCAN en 1994 y con un cambio en los patrones del gasto público.

Desde principios de los 90, el gasto público en educación, salud y nutrición se hizo más progresivo.

Además, en 1997 el gobierno mexicano puso en marcha el programa Progresa de transferencia condicional de efectivo (más tarde llamado Oportunidades), un programa […] que llega a alrededor de 5 millones de hogares pobres. Estos cambios hicieron la distribución de los ingresos posfiscal es menos desigual , refiere el citado documento.

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