Nuestros ancestros utilizaron el grano de maíz como sostén de su alimentación y de la civilización mesoamericana. Sin embargo, no domesticaron animales herbívoros, por lo que no se le dio un uso alimenticio al resto de la planta.

No obstante, el maíz tiene muchas ventajas como fuente de forraje. Su ruta fotosintética es de tipo C4, tiene mucha área foliar y es de porte alto, por lo que produce mucho forraje de manera eficiente. Su calidad nutricional es más alta que la de otros forrajes que tienen mayor producción.

Hay varios métodos para producir y utilizar el maíz como forraje. Si bien todos tienen alguna ventaja o solucionan algún problema, es conveniente conocer la conveniencia y el verdadero valor de cada uno, en comparación con los demás.

El desarrollo de la planta de maíz se divide en etapas vegetativa, reproductiva y senescencia. El principio de la etapa vegetativa es la germinación, que llega hasta la formación de la primera hoja, llamada etapa V1 y así, con cada nueva hoja hasta la V16 a V22. La etapa vegetativa termina cuando la panícula, o flor masculina, forma sus ramas en forma visible.

La etapa reproductiva inicia cuando maduran los órganos reproductores masculino y femenino. Se realiza la fecundación y luego ocurre el llenado del grano en la mazorca, o flor femenina, y su maduración. Este fenómeno provoca una movilización de nutrientes de los tejidos verdes hacia los reproductivos, sobre todo a la mazorca.

Después de esto, comienza la senescencia o muerte de la planta, en la cual pierde humedad y valor nutricional, pues forma tejidos duros e indigeribles.

Cuando el cultivo de maíz se destina a producir grano, simplemente se cosecha cuando alcanza la humedad deseada; hay poco que decidir. En cambio, la producción de material forrajero involucra dos procesos contrarios entre sí por su efecto en el valor del cultivo: Uno es el aumento de cantidad, principalmente en la etapa vegetativa. Posteriormente comienza el segundo proceso, la disminución de su calidad nutritiva.

El valor nutritivo en cada etapa resulta, entonces, del producto de dos variables: la cantidad de forraje cosechable, por planta o por hectárea, y el valor nutritivo por kg del forraje.

Nutrientes digeribles (Kg) = (kg de forraje cosechable) X (nutrientes por Kg).

Con este cálculo se puede determinar el momento óptimo para terminar el desarrollo del cultivo y obtener el máximo valor. El día de mañana abordaré los modos de producción identificados en México.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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