(Tercera de cuatro partes)

Hemos hablado de algunos errores fundamentales que cometen algunos inversionistas que siguen más sus instintos que la razón. Los siguientes en la lista son:

4 Pensar que somos mejores que los demás. Las estadísticas nos dicen que, por lo general, nueve de cada 10 personas piensan que manejan su coche mejor que el promedio de la gente. Si uno se pone a pensar, verá que esto es matemáticamente imposible.

Lo mismo sucede con los inversionistas: la gran mayoría de los participantes en el mercado piensa que es mejor que el promedio.

En realidad no es fácil comprar o vender acciones. En ocasiones, hay que tener el estómago de verlas caer 80% (por ejemplo, durante una crisis), antes de que suban y nos produzcan ganancias.

En México han existido jornadas, en periodos de alta volatilidad, donde la diferencia entre el precio mínimo y máximo de una acción, en un mismo día, ha sido más del doble.

Para participar con éxito en el mercado accionario, hay que saber esperar y tener paciencia. El verdadero valor de una compañía eventualmente es reconocido por el mercado.

Pero en ocasiones para que eso suceda, hay que esperar incluso años. De ahí, el horizonte de inversión.

Por eso recomiendo en general, para la mayoría de las personas, una estrategia pasiva, es decir, procurar buscar una asignación de activos adecuado a sus objetivos, horizonte de inversión y perfil de riesgo e invertir en índices o canastas accionarias con instrumentos de muy bajo costo, como ETF.

Es la forma más sencilla de invertir y gozar de los beneficios que nos ofrece el mercado en el largo plazo para construir un patrimonio.

5Tener miedo de perder o de aprender. Para ganar en el mercado accionario, hay que estar dispuestos a perder. Decía Nietzsche que lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Y esto es una realidad. Las personas que han hecho fortunas en los mercados de valores son aquellas que se han equivocado muchas veces y han sabido aprender de sus errores.

El gran problema es que a nadie le gusta equivocarse. Y como mencionamos en la primera parte de esta serie, podemos racionalizar nuestros errores para justificarlos y de esta manera engañarnos a nosotros mismos.

También es cierto que en ocasiones no es fácil saber que nos hemos equivocado. Porque a veces aunque hagamos todo bien, las cosas pueden salir mal. Porque en la vida, y en las inversiones, las cosas no salen siempre como las hemos previsto. En ese caso habrá que replantearnos las cosas: ¿estamos seguros del análisis que hemos hecho? ¿No estamos aferrados nada más a una esperanza?

Como sabemos, esto no es nada fácil. De cualquier manera, los grandes inversionistas, como Warren Buffett y George Soros, han admitido públicamente que en su vida han cometido terribles decisiones. Pero han aprendido de ellas y esto les ha hecho, a la postre, ganar mucho.

6No seguir una estrategia o metodología. Los inversionistas exitosos, todos, tienen una manera de invertir y la aplican de manera disciplinada.

Warren Buffett no compra una empresa sólo porque “le late” o porque a primera vista se ve atractiva.

La analiza, bajo una serie de criterios preestablecidos. Si no pasa, no pasa. Así de sencillo. Aunque parezca la mejor oportunidad del mundo.

O bien, un trader puede definir vender una acción en caso de que su precio cruce a la baja su promedio móvil de 30 días. Pues bien, si esa es su estrategia, tendrá que aplicarla siempre. No importa si es una gran compañía, con enormes perspectivas a futuro.

Hacer esto es muy difícil. Entra nuestra pasión irracional. Hay personas que “sienten” que esa acción seguro va a tener un rebote y no se salen.

Otros que a lo mejor la señal está equivocada y la ignoran.

Todas estas pueden ser razones válidas, pero también pueden ser producto de nuestro temor a equivocarnos o de una esperanza poco fundamentada. Son nuestros sentimientos hablando, no nuestra inteligencia.

Por eso es importante tener una metodología definida a la hora de invertir, pero aún más importante es el hecho de aplicarla a rajatabla, siempre, sin excepción. Sin dejar que nuestro feeling nuble nuestro juicio.

Decía Friedrich Nietzsche: “La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre”. Frase que no podría ser más acertada.

Te invito a visitar mi página: http://www.PlaneaTusFinanzas.com, el lugar para hablar y reflexionar sobre finanzas personales. Twitter: @planea_finanzas

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com