No participó ejército alguno durante los ataques del sábado

Yemen sólo es el terreno tangible de guerra entre Arabia Saudita e Irán, sin embargo, el número de variables que subyacen en el conflicto son mayores.

El ataque a través de drones por parte de los hutíes a instalaciones petroleras de Arabia Saudita durante la madrugada del sábado se vincula directamente con la fisura al acuerdo nuclear producida por Estados Unidos. Las sanciones impuestas por el presidente Trump al régimen de los ayatolas avizoran un declive económico en Irán por la imposibilidad de colocar su petróleo en el mercado internacional.

Irán y Arabia Saudita han elegido un tercer país inseguro para desdoblar el terreno de guerra: Yemen. Debilitado (pero no destruido) por la Primavera Árabe, el dictador Ali Abdullah Saleh se vio obligado a dejar el poder del país en el 2012.

Fueron 22 años al frente del gobierno yemení, sin embargo, la realidad es que Saleh gobernó desde 1978 (34 años) porque estuvo al frente de la República Árabe de Yemen, la anterior personalidad jurídica del actual país.

La Primavera Árabe representó para Arabia Saudita la oportunidad para incidir directamente en Yemen a través de un presidente apoyado por Estados Unidos y potencias europeas, Mansur Hadi. En el 2014 el líder chiita (aliados de los hutíes) Hussein Badreddin al Houthi se hizo de la capital de Yemen, Saná, y un año después las tropas hutíes financiados por Saleh e Irán expulsaron las fuerzas armadas de Mansur.

En la actualidad, Irán está respondiendo de tres maneras a las sanciones económicas de Estados Unidos: embargando barcos petroleros en el estrecho de Ormuz, atacando áreas estratégicas de Arabia Saudita y anunciando que regresará al desarrollo del armamento nuclear.

Su pulso con Arabia Saudita (aliado de EU) continuará hasta que Donald Trump o el próximo presidente de Estados Unidos levante las sanciones económicas a Irán.

Francia se ha acercado a los presidentes Trump y Rohaní para tratar de mediar el caso del acuerdo nuclear. Lo vimos durante la pasada reunión del G7 celebrada en Biarritz con la presencia sorpresiva del ministro de exteriores de Irán.

Trump ha cometido varios errores en su política exterior, pero los más graves han sido sobre temas de armas nucleares. Abandonó el acuerdo con Irán y también el tratado de alcance intermedio (INF) con Rusia.

Con tal de quedar bien con Israel, Trump decidió ubicar su embajada en Jerusalén y salir del acuerdo nuclear con Irán. Sobre el tema ruso, prefirió romper el tratado para adentrarse en el desarrollo de nueva tecnología de misiles nucleares. Ambos casos los hace jugando con la estabilidad global.

Las guerras convencionales (siglo XX) han mutado a batallas nihilistas (siglo XXI) donde el terrorismo es el arma.

El ataque a través de drones reconfigurará la ética de la guerra. Se trata de terrorismo llevado a cabo por robots controlados a miles de kilómetros donde ocurren los ataques.

La vulnerabilidad que vimos con la destrucción de las Torres Gemelas en el 2001 ha quedado muy atrás. Ahora vemos un mundo hipervulnerable: bienvenidos a la era de las guerras con robots.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.