En las encuestas publicadas en los últimos días, Reforma, Consulta Mitofsky y Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador lidera las preferencias electorales en la elección presidencial. El seguro candidato a la Presidencia lleva una ventaja de entre 3 y 5 puntos a la abanderada el PAN, Margarita Zavala.

Lo cierto es que la ausencia de competencia en Morena por este cargo le permite al veterano líder tabasqueño posicionarse con mayor precisión entre sus fieles. La candidatura del PAN está en el aire, Zavala trae un pleito de vecindad con el chamaco maravilla, Ricardo Anaya, las convulsiones del calderonismo no permiten avanzar al PAN de Anaya. Resulta constante el incremento de la preferencia electoral de los candidatos independientes, que se ubican en el cuarto lugar, las encuestas arrojan entre 3 y 7% para el abanderado independiente. En el PRD, el ciudadano Mancera es el preferido de la militancia para encabezarlos en la carrera presidencial, aunque su candidatura no despierta el interés entre la ciudadanía por su desastrosa gestión en la rimbombante candidata a sede mundialista.

Por cierto, las encuestas arrojan que la conformación de un frente entre el PAN y el PRD no es bien vista por los electores, su futuro sin lugar a duda dependerá del perfil y la forma de nombrar a su candidato. En tanto PAN y PRD piden que uno de los suyos lo encabece, Jorge Castañeda opina que un ciudadano le iría bien al frente.

El PRI de Peña y Ochoa al final de las preferencias electorales, sin un perfil de candidato definido, un mucho menos candidato, se preparan para definir las reglas y los tiempos para nombrar a su candidato a la Presidencia en la XXII Asamblea Nacional. En tanto la contienda se desarrolle entre AMLO y el PAN, este evento resulta intrascendente. De la chiquillada, el PT patea con AMLO, los demás andan de chantaje en chantaje calculando qué candidato les viene mejor a sus intereses, sólo requieren de 3% de los votos para acceder a sus millonarias canonjías.

Los encuestadores estarán atentos para medir el desgaste para AMLO del narcodelegado en Tláhuac, la contienda interna en la CDMX para definir a su candidato y algún otro escándalo inventado o no. Por ahora, AMLO es puntero más allá de las estrategias y las definiciones partidistas. La moneda está en el aire.