Hasta hace unas décadas, en el mundo estaba bien claro que una era la industria que investigaba y descubría moléculas nuevas para la cura y tratamiento de enfermedades y otra industria era la que, aprovechando esos descubrimientos, una vez vencida la patente de exclusividad de venta por 20 años, sacaba las copias o los llamados medicamentos genéricos.

Pero esa división antes clara hoy está desdibujada. Tal parece que ya no habrá empresas especializadas exclusivamente en innovadores o las dedicadas sólo a genéricos. Al menos así se vio con el anuncio en esta semana de que Pfizer siempre sí entrará a hacer negocio con los genéricos.

La principal biofarmacéutica del mundo, que ha sido líder en innovación, que por años ha invertido 10,000 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo, que aun en su fuerte caída de ingresos por vencimiento de patentes este año invertirá 8,000 millones de dólares en buscar terapias innovadoras, y una de las compañías que ha lanzado las más exitosas nuevas fórmulas medicinales, había sido de las pocas que insistían en concentrarse en innovar y seguir descubriendo nuevas fórmulas para la salud humana.

Pero ahora, el megagigante farmacéutico retrocede y decide que sí producirá y venderá por primera vez genéricos de marca. Y lo interesante es que ese paso lo da desde México. De hecho, el plan fue visualizado, armado y desarrollado por Francisco Rodríguez, director general de la filial de Pfizer en México, quien lo presentó a su casa matriz en Nueva York. Hizo ver que simplemente en México hay 40 millones de personas a las que Pfizer no ha podido llegar con sus productos por el factor del precio. Lanzando sus genéricos a un precio más accesible, será posible llegar a esa población de menores recursos.

A quien es la cabeza mundial de la megafarmacéutica, Ian C. Read, le hizo sentido y decidió apoyar el plan que se arranca como una especie de programa piloto donde entrarán productos del mismo Pfizer pero también se aliará con otros laboratorios para proveerse. Si funciona, será el despegue con miras a desarrollar genéricos para otros mercados.

Francisco Rodríguez dice que si bien Pfizer no es la primera compañía de la competencia que le entra a los genéricos, si es la primera que les pondrá su nombre. Su línea se llamará Pfizer Vitales, y el objetivo es que la propia marca de Pfizer impresa en el empaque le dé el impulso a su línea de genéricos.

Su plan es ambicioso. Primero, arrancará con 55 moléculas cubriendo los principales padecimientos incluyendo productos de su línea tradicional (de aquellos que ya no tienen patente como sildenafil -Viagra- o tadalafil –Lipitor-). En julio la línea de Pfizer Vitales estará en los estantes de farmacias compitiendo con las marcas más conocidas de genéricos. Y entra a un terreno de juego que no está muy claro. En principio no hay cifras claras de los portafolios; es un segmento que no se ha podido auditar por completo. Pero se sabe que los líderes tradicionales como Pisa, Apotex, Rimsa, IFA, Quifa, Teva, Sandoz, Silanes y ahora Primer Nivel, se están dando un quién vive con las marcas propias de Farmacias del Ahorro, Walmart y, por supuesto, con la avasalladora máquina del Dr. Simi.

Con todo y ese complicado escenario, la realidad es que el crecimiento de esta industria está en los genéricos. Francisco Rodríguez estima que los genéricos hoy representan ya la mitad del mercado farmacéutico mexicano. Y no tiene duda de que su línea Pfizer Vitales será un éxito pues aprovechará aún una parte importante de la curva de crecimiento que por un buen tiempo seguirá pronunciada hacia arriba. Aparte, confía en la fuerza de la marca Pfizer, en la calidad garantizada de sus productos y en que los médicos la preferirán. Prevé que en cinco o siete años estén llegando a 200 moléculas cubriendo toda la gama de terapias más consumidas en el país.

Es una parte importante de la estrategia de Pfizer para mantener su cuota de mercado en México que oscila entre 7 y 8%, pero aclara que la base de su negocio seguirá en la innovación, pues simplemente tiene 90 moléculas en investigación; en los próximos 14 meses planean lanzar seis nuevas terapias.

Lo importante es que siga habiendo incentivos para la innovación porque, de lo contrario, ¿de dónde saldría la base para los genéricos del futuro?

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