Aunas cuantas semanas del inicio oficial de la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), es oportuno tener una radiografía, lo más precisa posible, para saber dónde podemos avanzar, dónde mejorar y qué partes perfeccionar. A más de dos décadas de su vigencia, muchas son las experiencias.

Uno de los resultados directos del tratado es que las economías y el crecimiento de México y EU son cada día más complementarios en múltiples campos. Uno muy importante es el agropecuario. Cada vez más vendemos los alimentos que hacen falta al vecino del norte y compramos lo que aquí no producimos.

La complementariedad aparece también en la industria con la fabricación de partes en diferentes ramos productivos como el automotriz o el electrónico. Complementaria igualmente es la migración. Van a trabajar quienes no encuentran aquí una oportunidad y allá reciben gustosos a los trabajadores que necesitan para el campo, servicios e industria.

Y complementario es igualmente que junto con los mexicanos que quieren migrar al otro lado, existen también allá jubilados y pensionados que anhelan venir a México a múltiples zonas que garantizan clima, atención médica y un buen ambiente para el retiro.

Complementaria es asimismo la lucha contra el crimen organizado. Al menos dos terceras partes de la droga que se incauta entre México y la Unión Americana se detienen en nuestro territorio antes de penetrar en EU.

Complementariedad se presenta en la asociación e intercambios que realizan cotidianamente los alcaldes de las ciudades fronterizas.

Pero otro de los resultados importantes es el cambio de opinión de los mexicanos sobre Estados Unidos. La aceptación del vecino del norte como socio, incluso como aliado, ha hecho a un lado, sino es que diluido el tradicional antiyanquismo que prevaleció en nuestro país.

Al grado de que hoy ni siquiera la más radical izquierda se opone al NAFTA, a su vigencia y renegociación, e incluso reclama a Trump su pretensión de dar por terminado el acuerdo. Prevalece el interés por preservar el tratado aun por encima de ataques y groserías del presidente Trump contra México y los mexicanos.

Es preciso destacar que el cambio de percepción del vecino ocurre únicamente del lado mexicano, no así con los norteamericanos que mantienen su desconocimiento de México, no sólo de nuestras necesidades y potencialidades sino hasta de la ubicación geográfica.

Para los estadounidenses en México sigue habiendo únicamente colgados en los puentes, narcotraficantes o indocumentados urgidos por invadir el territorio de la Unión Americana.

Hay que reconocer que existe más urgencia de realizar la modernización del TLC de parte de EU, sobre todo para que no se contamine con procesos electorales en Estados Unidos.

Existe también la percepción de que la negociación no será tema de debate en las elecciones del 2018, y que es posible que las múltiples aristas y confrontaciones comerciales no ocuparán las primeras planas en la cobertura de las campañas presidencial y del Congreso.

*Presidente de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial de la Cámara de Senadores