A tan sólo algunos días del aniversario del 11 de septiembre, parece que las torres gemelas se volvieron a caer.

Porque el simple hecho de que el gobierno impulsado por Estados Unidos no haya durado más de diez minutos después de su retirada, implica el retorno de todo lo que alguna vez se deseó eliminar, con todo y con que durante veinte años se gastaron 300 millones de dólares diarios.

Estamos hablando de una suma superior a los 2 billones de dólares, que fueron echados a saco roto, y que al final dieron al mundo escenas muy similares a las de Vietnam, en un momento en que el mundo se cuestiona la capacidad de liderazgo de Estados Unidos en la esfera internacional.

¿Habrá tirado Afganistán las torres del imperio americano?

Esa es la pregunta que habrá que responder en los próximos años, pero por lo pronto, lo que sí podemos saber es que la popularidad de Joe Biden no pudo escapar el cañonazo y se desplomó 7 puntos, cayendo al nivel más bajo desde que llegó al poder.

Un sondeo a escala nacional encontró que sólo el 46% de los estadounidenses aprueba el desempeño del mandatario, que parece estarse tragando las palabras con las que justo hace un mes, elogiaba a las fuerzas de Afganistán por estar “tan bien equipadas como cualquiera en el mundo”.

La realidad puede cambiar en un segundo y es que más allá del impacto que esto último pueda tener en las próximas elecciones intermedias o en los planes de reelección de Donald Trump, las que lo están viviendo en carne propia son las mujeres afganas.

¿Se imaginan todos los sueños que se derrumbaron para ellas con la llegada de los Talibanes?

Porque con todas las fallas que el gobierno impulsado por Estados Unidos pudo tener, hubo avances que les beneficiaron notablemente. La ley islámica dejó de restringirlas, pudieron aparecer para el mundo al salir de las burkas, y asistir a la escuela entre otras cosas. De hecho se calcula que cerca del 37% de las mujeres afganas ya saben leer y escribir, que al momento de la toma 3.3 millones asistía a la escuela, y que cerca del 25% del parlamento y 30% del gobierno estaban conformados por mujeres.

Ahora a pesar que los talibanes digan que serán moderados en el uso de la ley islámica y que respetarán los derechos de las mujeres, todo podría cambiar y la verdad es que no hay mejores palabras que sinteticen lo que muchos pensamos, que “ver para creer”.

Mañana podrían volver a desaparecer debajo de una burka y esto aplica también para la alianza transatlántica entre Estados Unidos y Europa, porque el simple hecho de que Trump negociara la salida de las tropas de manera unilateral y Biden orquestara la salida de la misma forma, cuando era un asunto que incluía a la OTAN, hoy tiene a los europeos, especialmente a Francia, actuando por su cuenta y a los estadounidenses por el suyo.

Finalmente dentro de la caída de las torres gemelas de Afganistán, que en este caso podrían ser la inteligencia y la conciencia, se ha dado paso a un nuevo orden regional en donde los más beneficiados por la llegada de los talibanes son Irán, Pakistán y Rusia. Mientras que para China podría resultar un dolor de cabeza relacionado a la presencia de musulmanes en la provincia de Xing Jiang.

Este 11 de septiembre será sin duda diferente.

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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