En 2011 explotó la efervescencia social en dos docenas de países del mundo. Este ciclo de revueltas sociales, semejante al ocurrido en 1968 con los movimientos estudiantiles en Europa y América Latina, arrancó en Argelia tras el sacrificio del vendedor de frutas Mohamed Bouazizi quien se prendió fuego el 17 de diciembre, lo que desató una oleada de protestas en ese país, y que en las siguientes semanas se extendió por media docena de países dando paso a la Primavera Árabe.

La oleada de revueltas de 2011 se extendió por Europa (Grecia, España, Portugal, Londres, Berlín), por Estados Unidos con la ocupación de Wall Street, movilización que se propagó a decenas de ciudades de ese país; y con el potente movimiento estudiantil chileno en contra del sistema de educación privatizada que impera en el país sudamericano como herencia del pinochetismo. Fue un año extraordinario en manifestación del antagonismo social con movimientos que centraron sus críticas al sistema social que mercantiliza todas las relaciones sociales y un duro cuestionamiento a los sistemas políticos liberales, ya fueran autoritarios o de democracia representativa.

Pero el calendario de la protesta social no se rige por el calendario fragmentado en días y meses. Es el calendario de la resistencia, de la rabia y de la dignidad. Y este calendario continúa manifestándose en este año. Probablemente no tenga la misma atención mediática, pero hay igual o más protestas sociales que en 2011. Este es un listado incompleto, pero representativo.

En Quebéc, Canadá se lleva a cabo la mayor movilización estudiantil de ese país. Arrancó en febrero de ese año en contra de la medida del gobierno local de aumentar las cuotas estudiantiles 75 por ciento; desde entonces se han celebrado más de 100 manifestaciones, se han detenido a más de 2,500 manifestantes y se han endurecido leyes que criminalizan la protesta. Pero el movimiento estudiantil sigue.

Otro movimiento estudiantil vigente es el chileno, que tras las masivas y potentes movilizaciones de septiembre-octubre del año pasado, tuvieron un momento de reflujo. Justo al arrancar agosto de este año, volvió la toma de colegios chilenos por los estudiantes de bachillerato, en contra de la educación privatizada y contra la Ley Hinzpeter que criminaliza con dureza a las protestas y los movimientos sociales.

México entró en este calendario de protestas sociales con el movimiento estudiantil-juvenil #YoSoy132. Como se sabe, se movilizan en contra de la imposición de un presidente en el país.

Semejante razón de movilización tuvieron miles de rusos que en mayo salieron a las calles de Moscú para denunciar que Vladimir Putin ganó la presidencia de Rusia, por tercera ocasión, de manera fraudulenta.

La lucha en contra del despojo de territorios y bienes comunes es una de las motivaciones más frecuentes de protestas sociales. En Colombia, con una fuerte movilización en el territorio de los indígenas nascas en el Cauca; iguales motivos esgrimen los indígenas de Cajamarca de Perú en contra del proyecto minero de Conga.

En España, la toma de una plaza de los indignados en Madrid, se transformó en cientos de asambleas barriales; además surgieron fuertes movilizaciones estudiantiles en Valencia y Barcelona. La cúspide de movilización social fue la huelga minera de mayo-julio de este año y la marcha negra minera que llegó a Madrid el 11 de julio.

A este panorama hay que agregar que continúan las movilizaciones en Grecia, Estados Unidos, Egipto y otros países que fueron protagonistas de las protestas sociales del año pasado.

Si se mira de conjunto, tenemos en 2011-2012 uno de los ciclos de protesta social más amplios y extendidos de la historia mundial reciente. Justo en una crisis capitalista de dimensiones profundas. No es una casualidad. Son fenómenos interconectados.

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