Las plantaciones forestales comerciales en México son ya una realidad, el siguiente reto es aprovechar las condiciones ventajosas y potencial productivo que existe en el trópico húmedo y continuar impulsándolas.

El Fondo Nacional Forestal, Fonafor, fue creado el 4 de abril del 2011 y se instituyó con un capital de 1,100 millones de pesos aportados por la Conafor, mismos que son depositados en FIRA para su aplicación mediante un novedoso esquema de financiamiento y garantías, para apoyar principalmente el establecimiento y mantenimiento de plantaciones forestales comerciales y en menor proporción la cadena productiva forestal.

Actualmente, bajo el esquema del Fonafor se han colocado créditos por 1,554 mdp para apoyar el establecimiento y mantenimiento de 36,947 especies comerciales de rápido crecimiento; a la fecha se tiene un monto de reservas registradas por 694.81 mdp, de los cuales 243.55 mdp corresponden a GL y 450.56 mdp a reservas para pago de intereses. La superficie actualmente establecida se debe considerar de gran importancia sobre todo por la contribución positiva que tendrá sobre el creciente déficit de la balanza comercial forestal y al PIB.

De acuerdo con la Estrategia Nacional de Manejo Forestal Sustentable para el Incremento de la Producción y Productividad 2013-2018, que ha establecido una política nacional, de reactivación de la producción forestal, se tiene como meta principal incrementar en 86% la producción maderable del país, es decir, pasar de 5.9 a 11 millones de m3 rollo para el 2018, de los cuales las plantaciones forestales comerciales deben contribuir con 2 millones m3.

Las principal contribución de las plantaciones forestales comerciales para mitigar los efectos del cambio climático es la restauración del medio ambiente en el trópico húmedo mexicano, por la recuperación de cobertura arbórea, además de los servicios ambientales que estas proporcionan ya establecidas como: la absorción de gases efecto invernadero en la atmósfera, regulación microclimática, cortina rompevientos, protección del suelo ante lluvias extremas, captación y almacenamiento de agua y sirven como refugios de fauna silvestre.

Además, han coadyuvado para atraer nuevas inversiones para el sector rural, obtener productos competitivos en los mercados nacional e internacional y generar importantes beneficios en las zonas rurales, a través del empleo e ingreso para los dueños de los terrenos, los que en muchas ocasiones se encuentran subutilizados u ociosos y en la mayoría de los casos en proceso de degradación.

Finalmente, podemos decir que de continuar aprovechando el potencial y las condiciones que existen en el trópico húmedo, el país podría colocarse internacionalmente entre los principales proveedores de materias primas y productos forestales, además de contribuir de manera importante en la mitigación del cambio climático.

*Violeta Espino Ortega y Gabriel Montiel Aguirre están adscritos a la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. La opinión aquí expresada es de los autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]

[email protected]