La imagen metafórica planteada por Enrique Krauze resulta ilustrativa al retratar a Trump como el bully (el matón fuerte) que quiere agarrar de puerquito al débil y vulnerable México. La superioridad del fuerte es inmensa: la economía de EU en cuanto a PIB es aproximadamente 15 veces más grande que la de México. Por su parte, los flancos de vulnerabilidad de México son muchos: las exportaciones a EU, las inversiones estadounidenses directas y de cartera, las remesas de mexicanos que viven en EU y el turismo estadounidense que viaja a México.

En su guerra contra México, Trump ha puesto en su mira tres objetivos: reducir las exportaciones mexicanas a EU, bajar las inversiones directas estadounidenses en México y tal vez, aunque no está muy claro, gravar las remesas familiares a México quizás para pagar la construcción de su muro fronterizo. Ojalá que en su ignorancia no ponga los ojos en las inversiones de cartera y en el turismo y los deje en paz.

La embestida contra México ya empezó y el primer resultado del huracán Trump es que el tipo de cambio del peso contra el dólar se ha venido depreciando, abaratando a México frente a Estados Unidos. Y acompañando a esa reducción implícita de los salarios mexicanos en comparación con los de EU lógicamente también se ampliará el diferencial de las tasas de interés entre ambos países.

¿Qué cabe esperar, según la lógica económica, de esa devaluación del peso y del aumento de las tasas de interés internas frente a las de EU? La respuesta es que precisamente lo opuesto a lo que desea Trump en su ignorancia económica. Es decir, que las exportaciones mexicanas ganen competitividad en el país allende al norte, que México se convierta en un destino más atractivo para las inversiones estadounidenses tanto directas como de cartera y que los incentivos para los trabajadores mexicanos de migrar a EU se vuelvan más grandes.

Merece exploración en particular el mayor atractivo que tendrá México para las inversiones directas estadounidenses. Para esas inversiones México es en especial atractivo por el diferencial entre los salarios en Estados Unidos y los locales. Al ampliarse esa diferencia, se elevará el imán de México como destino de localización. ¿Habrá alguien en el entorno cercano a Trump que le explique todos esos efectos causales, tipo búmeran, que su xenofobia antimexicana desatará en torbellino?

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