Un día en 2015 el saxofonista Pharoah Sanders se encontraba en su auto cuando escuchó una pieza de Elaneia, el álbum debut del DJ británico Sam Shepherd, mejor conocido como Floating Points. Las exploraciones electrónicas del músico británico resonaron en la mente del saxofonista estadounidense, uno de los grandes exponentes del free jazz y una leyenda en toda la extensión de la palabra. Cuatro años más tarde, ambos músicos se encontraron durante una semana en los estudios Sargent, en Los Ángeles, California, para grabar las bases de lo que se convertiría en el álbum Promises (Luaka Bop, 2021). Apoyados de los arreglos orquestales de la London Symphony Orchestra (grabados durante el verano del 2020 en plena pandemia), se produce una de las colaboraciones más interesantes de los últimos años.

Promises se puede concebir como una sinfonía, una experimentación de free jazz o un álbum de ambient al puro estilo de Brian Eno, diseñado especialmente para escucharse con audífonos y sumergirse dentro de la música. Esta pieza de 49 minutos, dividida en nueve movimientos —como una sinfonía o un concierto clásico—, que tardó un lustro en concretarse, combina tres universos musicales aparentemente ajenos: la experimentación electrónica de Floating Points, el free jazz de Pharoah Sanders y las texturas orquestales de la London Symphony Orchestra.

La música del saxofonista estadounidense Pharoah Sanders ha estado estrechamente ligada a los terrenos del free jazz y el avant garde. En su carrera de más de seis décadas Sanders ha colaborado con artistas de la talla de John Coltrane, Sun Ra, Alice Coltrane y McCoy Tyner. Y además cuenta con una treintena de álbumes al frente de varios conjuntos. A través de su saxofón comanda sus exploraciones espirituales. Aunque el veterano saxofonista llevaba casi dos décadas retirado, al escuchar Elaneia, el álbum debut del 2015 de Floating Points, la idea de crear música se materializó nuevamente en su panorama.

“A veces la gente cree que estoy dormido, pero en realidad sólo estoy escuchando música en mi mente”, dice Sanders en las crípticas notas que acompañan este álbum. “Siempre estoy escuchando los sonidos a mi alrededor, y tocando en mi mente… y a veces también sueño”.

Floating Points llevaba una década ligado al mundo de la música electrónica, actuando como telonero de bandas como The XX y mientras estudiaba su doctorado en neuroepigénetica —específicamente el rol que juega el ADN en las neuronas que codifican el dolor—, se acercó a la escena del club Plastic People y a los músicos Kieran Hebden (Four Tet) y Dan Snaith (Caribou).

En Elaneia, su primer álbum como solista —que también tuvo un largo proceso de composición de cinco años—, Shepherd comenzó sus experimentaciones de mezclar elementos del ambient con el Krautrock para jugar con las diferentes texturas y sonidos de cada género. En las composiciones de Floating Points podemos encontrar similitudes a la música de Aphex Twin, Boards of Canada o hasta Isao Tomita, con sus formas de manipular el sonido y encontrar interesantes conexiones fuera de las estructuras musicales convencionales.

A lo largo de sus nueve movimientos, Promises nos va ofreciendo variaciones sobre una idea delineada sencillamente por el saxofón de Pharoah Sanders. Shepherd contribuye con arreglos en piano, harpsichord, celeste, órgano y otros instrumentos electrónicos y las texturas sonoras que hacen que la música respire sobre nuestros oídos y nos conduzca a lo largo de un viaje sensorial. La presencia de la London Symphony Orchestra se manifiesta como un sueño, pero contribuyen a transportar al escucha a otra frecuencia vibratoria.

Nadie hubiera pensado que las exploraciones del free jazz que Pharoah Sanders había hecho por décadas estuvieran tan cercanas con los beats electrónicos de Floating Points. En Promises se pueden encontrar los amantes del free jazz, de la música electrónica contemporánea y del avant-garde en un mismo lugar.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

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