A dos meses de concluir el 2020, la sociedad en el mundo entero aún se encuentra envuelta en la incertidumbre. ¿Qué pasará con respecto al impacto en la salud de la población? ¿Cuándo se contará con una vacuna y cuándo habrá dosis para todos los seres humanos? ¿Cuánto tiempo tardará en recuperarse la economía? ¿Qué efectos financieros tendrán los rebrotes que se han dado en varios países? Siete meses después de iniciado el confinamiento se presenta un recuento de lo más sobresaliente que ha pasado en términos financieros en el país.

En términos generales, México ha sido uno de los países más afectados por el Covid- 19, acercándose al millón de casos con un porcentaje de casi 10% de defunciones según las últimas cifras oficiales. El escenario económico no difiere mucho del escenario de salud: se estima que el PIB del 2020 será de -9.8% y para el 2021 se pronostica una tímida recuperación de 3.4 por ciento. Por su parte, el tipo de cambio se cotiza alrededor de 21.00 pesos por dólar, equivalente a una depreciación de 10%, con respecto al nivel inicial del año.

Para tener una foto completa de la economía habrá que incluir otros factores, como la política monetaria implementada por el Banco de México, la caída en el mercado accionario y los movimientos del precio del petróleo.

Comenzando por las tasas de interés, se puede decir que el papel de Banxico ha sido fundamental al aumentar la velocidad y magnitud de una política monetaria de tasas a la baja, de marzo del 2020 hasta ahora, la tasa de Fondeo Bancario ha disminuido 2.75% para ubicarse en 4.25 por ciento. En el mismo sentido, el Banco de México ha impulsado programas para disminuir la volatilidad de la depreciación del peso, así como programas de recompra de instrumentos de renta fija para inyectar liquidez al mercado. Esta medida ha sido tomada por la mayoría de bancos centrales del mundo en respuesta a los efectos económicos que ha generado el Covid-19.

Por lo que respecta a los índices accionarios, la trayectoria del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores no ha sido muy alentadora. En marzo del 2020 se había registrado una caída máxima de 24% y actualmente pierde 14% con respecto al inicio del año. Una de las razones de este resultado se debe a la falta de estímulos gubernamentales que fomenten el consumo. Esto se aleja de una recuperación en forma de “V” que se ha visto en otros índices, como el S&P500. Esto, sin tomar en cuenta los graves problemas económicos por los que pasan empresas como la aerolínea Interjet.

Por otro lado, la caída en el precio del petróleo, generada por la escasez de demanda a nivel global, afectó significativamente al país. Tal fue su impacto que las calificadoras disminuyeron la calificación de deuda de Pemex y de las emisiones soberanas, esto abrió la posibilidad de nuevas disminuciones en la calificación crediticia, lo cual significa una posible pérdida de grado de inversión para México.

Dentro de este entorno de pérdidas de valor a nivel global, las inversiones en instrumentos de inversión mexicanos muestran una ligera recuperación en comparación con las de otros países emergentes. Al parecer este proceso será lento y quizá tendrán que pasar al menos tres años poder superar los niveles pre Covid-19 en todos los índices, tanto económicos como financieros.

*El autor es VP Productos Estructurados | BBVA Asset Management.

juanernesto.gonzalez@bbva.com