Refiere la incorporación de las dimensiones humanas y sociales.

El papa Francisco, en su encíclica Laudato si’, indica que no basta una cultura ecológica para dar respuestas urgentes y parciales a los problemas de la degradación del ambiente, el agotamiento de las reservas naturales, la contaminación, etcétera, sino que se debe limitar la técnica y orientarla al servicio de otro tipo de progreso más humano, social e integral.

Establece un concepto de naturaleza directamente relacionado con el ser humano, su realidad social y su relación con Dios. Para él, no hay ecología sin una adecuada antropología. Es por ello que nos habla de una ecología integral , que incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales.

Al hablar de los cambios de la humanidad, indica que ya no es posible encontrar una respuesta específica para cada parte del problema, sino que éstos deben verse en sus interacciones entre los sistemas naturales entre sí, pero también con los sistemas sociales, de manera que se busquen soluciones integrales. El papa plantea la existencia de una sola y compleja crisis socioambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente, para cuidar la naturaleza .

Para el papa Francisco, el análisis de los problemas ambientales debe necesariamente sumarse al análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos y de la forma de relacionarse del hombre con los demás y con el ambiente. Es por ello que hace referencia a una ecología ambiental, pero también a una ecología económica, social, cultural y humana.

Un concepto relevante es el que se refiere a la ecología de la vida cotidiana , en donde su santidad (SS) explica que para un auténtico desarrollo, debe también haber una mejora integral en la calidad de vida, lo que requiere analizar los espacios y escenarios en los que vive y que rodean al ser humano, ya que éstos influyen en el modo de ver la vida, de sentir y de actuar.

Cabe destacar que la ecología integral se encuentra íntimamente relacionada con el bien común, lo que implica el respeto a la persona humana y, en especial, el bienestar social y el desarrollo de los diversos grupos vulnerables, mediante el principio de la subsidiariedad. El bien común requiere la paz social, la cual el Estado, de manera particular, tiene la obligación de defenderla y promoverla.

Las generaciones futuras juegan un papel preponderante, ya que no es posible hablar de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional; se requiere dejarles un planeta habitable, pues de lo contrario, continuaremos elevando el deterioro ético, cultural y ecológico de nuestro planeta.

*Director de la Facultad de Responsabilidad Social y del Clares?de la Universidad Anáhuac México Norte.

Twitter: @CLARES_Anahuac